La mormona asesina, condenada por el asesinato de dos hijos y la mujer de su amante, a juicio por el de su cuarto marido
La acusada se casó con su cómplice tras las muertes de su ex y la mujer de él, y la misteriosa desaparición de los niños. Todos fueron asesinados.
Arranca en Arizona (Estados Unidos) el juicio contra Lori Vallow Daybell por la muerte de su cuarto marido—Charles Vallow—, del que se había separado. Se le acusa de conspiración para cometer asesinato. La fiscal Treena Kay ha argumentado en la apertura que ella quería matar a a su todavía esposo para cobrar el millón de euros del seguro de vida y poder casarse con su amante manteniendo "el mismo estilo de vida".
Se da la circunstancia de que la mujer —de 51 años— fue condenada a tres cadenas perpetuas por asesinar a sus dos hijos menores (Tylee Ryan y Joshua Jaxon ‘J.J.’ Vallow, de 16 y 7 años) y conspirar para matar a la mujer de su entonces novio (con el que se acabó casando, cuando él acabó con la vida de ella). Y próximamente se enfrentará a otro juicio por conspirar para asesinar al ex de una sobrina. Todo en un espacio temporal de unos meses, en el año 2019.
Charles murió tiroteado el 11 de julio. El autor de los disparos que acabaron con su vida fueron efectuados por un hermano de la acusada, Alex Cox. Él alegó defensa propia y nunca fue juzgado. Falleció por causas naturales (un coágulo de sangre en los pulmones) meses después. Entretanto, Lori se mudó con sus dos hijos menores —la niña que tuvo con su anterior esposo y el niño que adoptó con Charles) más cerca de su novio y futuro marido, el escritor Chad Daybell.
Los menores desaparecieron con diferencia de días (el 8 y el 22) en el mes de septiembre. Según los fiscales del caso, este hecho coincidió en el tiempo con la solicitud de aumento de la prima del seguro de vida de Chad y su entonces mujer —Tammy—, que murió apenas un mes después (el 19 de octubre). Dos semanas más tarde, el 5 de noviembre, Lori y su amante se casan en Hawáii. Algo que llevó a los investigadores a sospechar del fallecimiento de la mujer y exhumaron su cuerpo.
La autopsia realizada al cadáver determinó que había muerto por asfixia. Los restos de los niños desaparecidos fueron hallados en junio de 2020, enterrados en el patio de Chad. Él fue condenado a pena de muerte en 2024 por el triple crimen: el de su mujer (con quien se casó en 1990 y tuvo 5 hijos) y los de los dos niños que fueron localizados en su propiedad en Idaho. Durante el juicio quedó patente la influencia de las ideas religiosas de ambos en el terrible desenlace.
Todos mormones
La opinión de los fiscales es que Lori estaba influida por las ideas apocalípticas que le había metido en la cabeza quien fuera su novio y se convirtiera en su quinto marido, Chad Daybell. Aunque todos los protagonistas de esta terrorífica historia eran mormones, él tenía unas creencias más extremas y lideraba un extraño grupo de amigos con el que realizaba supuestos exorcismos .
Charles Vallow, el cuarto marido de Lori, era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días —más conocida como mormona— y ella se unió a su fe cuando empezó a salir con él. Se casaron en 2006, adoptaron a su hijo J.J. (ella tenía dos biológicos, uno del segundo marido y una del tercero) y la relación fue más o menos bien hasta 2018.
Zombies y espíritus malignos
En 2019, Charles pide el divorcio alegando que su mujer creía ser una deidad que debía evitar el Apocalipsis. Cuando Alex Cox —su cuñado, también mormón— le dispara, con resultado de muerte, Lori y él no vivían juntos pero seguían casados. Y ella mantenía una relación extramatrimonial desde hacía bastante tiempo. Según los datos aportados por el Ministerio Público, Chad y Lori se conocieron en 2018, en una conferencia que tuvo lugar en Utah.
Él la convenció de que habían estado casados en varias vidas anteriores y de que ella era una especie de "diosa sexual" que tenía como misión ayudarle a salvar el mundo. De manera que juntos impulsaron el mencionado grupo de amigos que supuestamente lograba expulsar los espíritus malignos del cuerpo que habían tomado con sus rezos y "trabajos de energía" (como ellos los llamaban).
Estaban convencidos de que las personas podían convertirse en "zombies". Una palabra que Lori habría llegado a utilizar para definir a sus propios hijos —a los dos que asesinó— antes de que desaparecieran sin dejar rastro, según afirmó uno de los testigos que declaró en el juicio por los tres crímenes. Lori aseguró que entonces que sus espíritus la visitaban y eran felices en el "mundo espiritual".
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