L D (EFE)
El suceso ocurrió poco antes de las dos de la madrugada a la altura del número 5 de la calle de Villalobos, en el distrito de Puente de Vallecas, cuando, según indicaron a la Policía testigos presenciales, tres individuos de etnia gitana se acercaron al ecuatoriano portando armas blancas y con la intención de robarle. El joven se resistió a ser atracado y opuso resistencia, momento en el que se produjo un forcejeo entre los cuatro hombres, durante la víctima recibió al menos diez puñaladas en tórax, abdomen y espalda.
Con este fallecimiento se eleva a al menos 87 el número de muertes violentas en la Comunidad de Madrid en lo que va de año. Esta cifra supera las muertes violentas registradas el año pasado, en el que hubo 67 según datos del Gobierno, y se acerca a las de 2001, en el que se contabilizaron 97. La mayoría de estas muertes fueron homicidios o asesinatos, aunque también se incluyen fallecimientos en tiroteos con las fuerzas de seguridad o de personas que se quitaron la vida inmediatamente después de haber cometido un crimen.
Más de la mitad de las personas fallecidas eran extranjeras y del total de víctimas, diecisiete eran mujeres y entre ellas se encuentra la más joven —una niña de 7 años a la que mató su padre, que luego se suicidó, en Arroyomolinos— y la mayor —una anciana de 97, víctima de una mujer que robaba en los domicilios de personas mayores. De las 87 muertes violentas, 57 se registraron o se localizaron los cadáveres en la capital.
Con este fallecimiento se eleva a al menos 87 el número de muertes violentas en la Comunidad de Madrid en lo que va de año. Esta cifra supera las muertes violentas registradas el año pasado, en el que hubo 67 según datos del Gobierno, y se acerca a las de 2001, en el que se contabilizaron 97. La mayoría de estas muertes fueron homicidios o asesinatos, aunque también se incluyen fallecimientos en tiroteos con las fuerzas de seguridad o de personas que se quitaron la vida inmediatamente después de haber cometido un crimen.
Más de la mitad de las personas fallecidas eran extranjeras y del total de víctimas, diecisiete eran mujeres y entre ellas se encuentra la más joven —una niña de 7 años a la que mató su padre, que luego se suicidó, en Arroyomolinos— y la mayor —una anciana de 97, víctima de una mujer que robaba en los domicilios de personas mayores. De las 87 muertes violentas, 57 se registraron o se localizaron los cadáveres en la capital.
