Para casarse y para morirse los gringos siempre han sido muyraros. Pero no descuidarse: todos acabaremos así. De momento nuestros progres ya les están besando el culo desde hace mucho, pero que mucho, tiempo.
Pues,yo quiero que en mi lecho de muerte,venga un sacerdote católico
me administre la Extremaunción,me Absuelva de mis pecados,y que recen,por la salvación de mi alma..
|Ha|.Y que me entierren con mis padres.
De verdad, esto parecen historietas de la gran depresión contadas por el Abuelo Simpson. ¿Estamos volviendo a aquellos tiempos gracias a Obama?
Es que morirse es carísimo; para los vivos que tienen que pagarlo en caso de que el fidlandio -o afinado o finado o como se diga- no se haya hecho el seguro ése del ocaso; y hay muchos que no lo hacen , si lo sabré yo, que hablo por experiencia.
No me extraña nada dada la crisis.