Hola Herbert, Me ha interesado su comentario, y en parte me parece convincente. Aún asi me pregunto si la medida realmente va a significar la muerte de la industria editorial escolar a corto plazo. Me temo que las familias seguiremos comprando textos escolares durante muchos años. Por otra parte dudo que los libros de texto cuestan tanto como un portatil. Además las familias que no tienen connexión a internet en casa estarán en desventaja. También dudo que sea conveniente que los alumnos tengan en el colegio objetos de alto valor, pues igual que los telefónos mobiles costosos pueden ser dañados, perdidos o robados.Finalmente creo que pueden haber otras medidas más practicas, y más generadores de empleo, tal como la construcción de guaderías, la apertura de comedores escolares, y las mejores en las instalaciones a menudo muy deterioradas. Un saludo.
Aquí cada uno va a su bola (o sea de cara a la pela)y Zapatero triunfando. Merecidamente diría yo, dado el puñetero paisaje local.
Ya es hora de dejarse de tonterías. Los medios digitales constituyen un procedimiento eficaz, barato y sencillo para eliminar definitivamente el libro escolar en papel, un verdadero estorbo para el estudiante de hoy.
Si los carísimos y pesados libros los pagan los padres, deberían también ser los padres quienes compren los correspondientes ordenadores que los sustituyan. Hoy en día un ordenador es más barato que los libros de texto que un estudiante debe usar durante un año lectivo, y los alumnos pueden, mediante este aparato, adquirir todos los conocimientos que adquieren hoy através de libros impresos, y aún muchísimos más.
En cuanto a los textos y materiales didácticos, podrían ser elaborados gratuitamente por comisiones independientes organizadas al efecto, y aprobados por el ministerio correspondiente. Naturalmente, todos ellos deberían ser de dominio público, puestos a disposición de quien quiera descargarlos gratuítamente en la red.
Osea, igual que ahora, pero en lugar de ser en sopporte papel y estar sometidos a los intereses económicos de las editoriales, estarían elaborados de manera independiente y revisados por autoridades del mundo de la enseñanza, de reconocido prestigio.
Esto supone la muerte de la industria editorial dedicada a este campo. Pero ese no es nuestro problema. Entonces, que así sea. Requiem por otra industria anticuada.
Hebert: respecto a tu comentario, con el que estoy parcialmente de acuerdo, creo que adolece de un fallo genético importante. Me refiero a la base del material. Me parece que tu suposición/afirmación "podrían ser elaborados gratuitamente por comisiones independientes organizadas al efecto" merece y necesita un poco más de maduración. Hasta donde me alcanza, en todos los países de garbanzos este tipo de trabajo, aún cuando fuese realizado por "comisiones independientes" -aquí la cuestión se vuelve algo etérea e imprecisa- necesita ser pagado y sufragado por alguien. Al menos en el país en que vivo, la gente no se alimenta de prana ni de la contemplación divina.
En lo demás, totalmente de acuerdo; es necesario y urgente un "Requiem por toda la industria..." Aquí vuelvo a discrepar, cambiar "anticuada" por ineficiente y antieconómica.
Nota: generalmente, cuando oigo a alguno denostar algo por "anticuado", así sin más, se me ponen los pelos como escarpias, aunque quizás la razón es que yo mismo sea un poco anticuado.