L D (Europa Press) El golpe de calor es un síndrome grave que se produce por un fracaso de la termorregulación por la exposición a unas altas temperaturas. El organismo no es capaz de controlar la temperatura corporal de forma que sube la fiebre a más de 41 grados. Los síntomas que hay que tener en cuenta son la temperatura del cuerpo, la alteración de la conciencia y la deshidratación.
En principio, ésta sería la tercera víctima por esta circunstancia en Andalucía tras la constatación a mediados de julio de la muerte de dos personas de 37 y 53 años de edad como consecuencia de sendos golpes de calor registrados en Almería y Sevilla.
Con ésta ya son 16 las personas que han fallecido por un golpe de calor entre los meses de julio y lo que va de agosto. Estas cifras suponen 55 por ciento más que las alcanzadas en toda la temporada estival del año pasado, cuando las estadísticas contabilizaron 9 defunciones hasta el 31 de septiembre.
La Consejería de Salud ha insistido por esta razón en la importancia de evitar la exposición a altas temperaturas, ya que pueden suponer una agresión importante para el organismo. Por eso como medida preventiva, aconseja no hacer ejercicio en las horas centrales del día, permanecer en sitio fresco, a la sombra, y beber abundante agua.
Ante la aparición de un golpe de calor, Salud ha señalado que es preciso solicitar asistencia médica urgente; mientras ésta llega, hay que colocar a la persona afectada en un entorno fresco y enfriarla con aire o agua fría, ya sea con una ducha, un baño o mojando sus ropas. Los deportistas, trabajadores expuestos al calor, bebés, personas mayores, discapacitados o enfermos crónicos son especialmente sensibles a las altas temperaturas.