A Zapatero se le fue la lengua con la copa de Navidad, pero no lo suficiente, y le llueven tortas por las dos cosas, en la prensa y en su partido. Con tanta atribulación el PSOE no ha tenido tiempo de buscar apoyos para la ley Sinde, la de las descargas.
Cuenta Marisa Cruz en El Mundo la charleta con Zapatero copita de cava en mano. "La conversación con Zapatero fue agradable, distendida y muy interesante. A lo mejor fue porque, después de muchos días, nosotros teníamos ganas de su compañía y él de la nuestra", dice. Qué bonita es la Navidad. Menos complaciente es El País, que se lía a capones con el presidente. A Aizpeolea, periodista amigo de Zapatero, no le ha llegado todavía el espíritu navideño. "El anuncio de Zapatero provoca desconcierto en sus filas", titula. "Los socialistas consultados por El País creen que el comentario navideño será contraproducente (...) algo tan serio no se plantea en una copa navideña". Y Javier Casquero remata. "Lo que no se entiende en el PSOE y su entorno es para qué descorchó esa botella" no comprenden "esa frivolidad" porque "si pretende seguir y ya lo asume, por qué no comunicarlo y pasar de una vez esa página, ese trago".
ABC tampoco se muestra comprensivo con la copita de Zapatero. "Estupor en el PSOE", dice. "Su manera de sembrar incógnitas sobre sí mismo y la estabilidad política de su Gobierno es grotesca (...) ha contribuido de forma frívola a avivar el debate" y demuestra "una falta de respeto por la situación del país". Para La Razón Zapatero causa "perplejidad e indignación" y censuran que hablara de sí mismo "como de un ciudadano cualquiera que nada tiene que ver con la gobernanza". Pero, según la versión del periódico de Planeta, hay gente en el PSOE que todavía quiere a Zapatero y que dice que en realidad su verborrea navideña fue una "estrategia perfectamente medida" para largarse cuanto antes porque sabe que "su nombre provoca más rechazo que nuestras siglas". Estos son los amigos.
La Gaceta ya está harta. "Lo que faltaba. Zapatero se entretiene ahora con el trivial de la sucesión, poniendo a media España a jugar a las adivinanzas sobre el depositario de sus secretos". Lo califica de "tomadura de pelo" porque "los españoles están fritos. No hay sector de la sociedad que no le tenga ganas a Zapatero... incluido el propio PSOE".
Sobre el otro gran tema del día, la ley Sinde, Arcadi Espada está que trina y lo cuenta en El Mundo. "Cierre de tugurios", titula su columna, para abrir boca. "Gentes dedicadas al antiguo oficio de señalar en qué garito se juega o dónde se puede adquirir mercancía robada ha cerrado momentáneamente sus tugurios en protesta porque el Gobierno ha decidido situarlos fuera de la ley".
El País considera, sin embargo, que ha sido el Gobierno el que "deja caer la ley Sinde". En el editorial dice que "es difícil explicar tanta prisa y atropellamiento cuando el debate lleva abierto mucho tiempo". Pues tiene razón.
Pero es La Razón la que peor lleva el asunto. "Ganan los piratas", titula. En el editorial arrea a todo el mundo (al PP también, y van dos días seguidos). El debate fue "un cúmulo de despropósitos", el PSOE "no ha sabido articular un consenso" pero "tampoco los demás partidos han actuado con mayor responsabilidad y altura de miras" y pide que "reconduzcan este desaguisado" para "poner coto a lo que es un abuso intolerable". Es que le ha sentado fatal.
Público salva la cara a Sinde porque la apoya el "mundo de la cultura" e Ignacio Escolar, experto en la materia, está muy contento porque "las movilizaciones" contra la ley han tenido un gran éxito.
Y para despejarnos, un apunte navideño de La Gaceta. "Sigue habiendo Navidad al margen de esas cenas de empresa en las que el contable termina bailando a lo Tom Jones y la chica de marketing se retira al baño con una crisis de llanto inexplicable". ¡Ah, qué entrañable es la Navidad!
