L D (EFE) Cristóbal Toral explicó que la "primera alarma" que le hizo sospechar son los "increíbles" precios de estimación de los cuadros, situados por la sala entre 10.000 y 15.000 euros en el caso de "Manzana con flores" y entre 12.000 y 18.000 euros en el de "Interior con bodegón", cuando "se vendieron hace quince años por un precio tres veces superior". "No tienen sentido esos precios porque, teniendo en cuenta que vienen de Japón, sólo el flete aéreo de dos cajas de casi dos metros, los trámites de aduana, seguros y autorizaciones valen prácticamente más", señaló el pintor.
Toral contó que la sala de subastas sabe que "siguiendo la referencia" de otro cuadro suyo que se subastó anteriormente en Christie,s de Londres "el precio normal de salida sería de 150.000 euros" y calificó de "muy grave" que el delegado en Madrid de esta firma le dijera que los cuadros habían bajado porque la multinacional japonesa a la que pertenecen había caído en bancarrota y quería cobrar "lo que fuera".
Tras la alarma por los precios, el pintor acudió al hotel donde estaban expuestos los cuadros y comprobó que "hay otros detalles técnicos que no coinciden" con los cuadros que recuerda haber pintado hace quince años. El pintor exhibe la foto de "Interior con bodegón" que se muestra en el catálogo de la subasta y otra del mismo cuadro que figura en un catálogo de 1989 de una exposición y muestra cómo el marco de una puerta que aparece en la obra es de distinto tamaño en cada caso, además de señalar que recuerda los lienzos con "unos tonos más transparentes, no tan apelmazados".
Toral contó que la sala de subastas sabe que "siguiendo la referencia" de otro cuadro suyo que se subastó anteriormente en Christie,s de Londres "el precio normal de salida sería de 150.000 euros" y calificó de "muy grave" que el delegado en Madrid de esta firma le dijera que los cuadros habían bajado porque la multinacional japonesa a la que pertenecen había caído en bancarrota y quería cobrar "lo que fuera".
Tras la alarma por los precios, el pintor acudió al hotel donde estaban expuestos los cuadros y comprobó que "hay otros detalles técnicos que no coinciden" con los cuadros que recuerda haber pintado hace quince años. El pintor exhibe la foto de "Interior con bodegón" que se muestra en el catálogo de la subasta y otra del mismo cuadro que figura en un catálogo de 1989 de una exposición y muestra cómo el marco de una puerta que aparece en la obra es de distinto tamaño en cada caso, además de señalar que recuerda los lienzos con "unos tonos más transparentes, no tan apelmazados".
La Sala pide una "comprobación rotunda"
Sus abogados han mandado un conducto notarial al delegado de Christie's de Madrid, Juan Várez, y al jefe ejecutivo de la firma en Nueva York, Edward Dolman, en la que piden que retiren los cuadros de la sala porque el autor duda de su autenticidad. La Sala de Subastas ha pedido al artista "una comprobación rotunda" de si es o no el autor de las dos obras para retirar los cuadros de la subasta, ya que confía en la autenticación que de ellos hizo su galerista.
Sin embargo, el artista señala que para hacer esa comprobación necesita "tiempo, analizar pigmentos, las telas, los bastidores, la firma, estudiar toda la historia de los cuadros en estos quince años" y "muchos detalles" que "no se pueden hacer en un cuarto de hora". "Todos sabemos que hay cuadros importantísimos sobre cuya autoría los expertos no logran ponerse de acuerdo, es un ejemplo de lo difícil que es dar esa rotundidad", señala tras asegurar que "todo me huele muy mal" y que la sala de subastas debería "tener la seriedad de retirarlo" si existe el mínimo margen de duda sobre su autoría.
Sus abogados han mandado un conducto notarial al delegado de Christie's de Madrid, Juan Várez, y al jefe ejecutivo de la firma en Nueva York, Edward Dolman, en la que piden que retiren los cuadros de la sala porque el autor duda de su autenticidad. La Sala de Subastas ha pedido al artista "una comprobación rotunda" de si es o no el autor de las dos obras para retirar los cuadros de la subasta, ya que confía en la autenticación que de ellos hizo su galerista.
Sin embargo, el artista señala que para hacer esa comprobación necesita "tiempo, analizar pigmentos, las telas, los bastidores, la firma, estudiar toda la historia de los cuadros en estos quince años" y "muchos detalles" que "no se pueden hacer en un cuarto de hora". "Todos sabemos que hay cuadros importantísimos sobre cuya autoría los expertos no logran ponerse de acuerdo, es un ejemplo de lo difícil que es dar esa rotundidad", señala tras asegurar que "todo me huele muy mal" y que la sala de subastas debería "tener la seriedad de retirarlo" si existe el mínimo margen de duda sobre su autoría.
