Está el presidente como los niños buscando protagonismo, o como los ancianos ¡no quiero ir a la residencia, no quiero! y lo de Vistalegre–Vistatriste, lo llaman los ingeniosos columnistas, ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Y si no que se lo digan a El País, que está que echa las muelas y ya no aguanta más a Zapatero. Dice que el PSOE "aparta a Zapatero" y los candidatos no ocultan "su terror a que la pésima opinión de los ciudadanos sobre el gobierno y su presidente les arrastre a la oposición". Javier Casqueiro se ha tomado un valium tras su columna de ayer en El País digital y dice que la cancelación del mitin "ha desconcertado a muchos" por "improvisado" pero le parece bien porque aparecía un Zapatero "sin aclarar si lo hacía como presidente saliente, entrante, reincidente o circunstancial. Vale. Pero la corrección ha llegado un poco tarde", dice secándose los mocos tras el berrinche. Este Blanco, mira que no haber avisado antes a El País. Seguro que ya se ha arrepentido.
Josep Ramoneda toma el testigo para partirle la cara a Zapatero. Una "gestión vacilante y llena de contradicciones por parte de un presidente en estado de permanente improvisación" una legislatura marcada porque "el presidente se empeñó en negar la evidencia de la crisis". Según él, lo que ha hecho Zapatero con Vistalegre es mandar un mensaje a los suyos: "Libraos de mí". "Zapatero empieza a ser consciente de que es una parte importante del problema y de que hace tiempo que ya no es la solución del PSOE". Y concluye: "Que pase el siguiente". ¿Oyen el puñetazo en la mesa?
Público sigue intentando sostener al tambaleante Zapatero, o lo que queda de él. Dice que lo de Vistalegre lo decidió él solito, sin que nadie le empujara y lo que hay en el PSOE es "incertidumbre por el silencio de su líder". ¿Líder?, qué tiernos. Ekaizer dice que es "la renuncia personal de Zapatero a ser candidato", una "concesión a los barones" para evitar que "la política nacional -¿hola, Zapatero?- contamine las elecciones" y la "acción del Gobierno central -¿y Zapatero?- se difumine". Para Ignacio Escolar la cosa solo tiene dos soluciones. Que Zapatero diga "que se va o que se queda". Que se quede, que se quede, se le oye por lo bajinis.
En El Mundo, Pedro J. pide elecciones. "Cuanto antes mejor". "Lo importante no es el candidato del PSOE " -ja- si no que "la percepción general es que estamos ante un fin de ciclo y ante una legislatura agotada". En plan realista constata que "Zapatero ha perdido credibilidad dentro y fuera del partido" y "en esas circunstancias no puede pretender prolongar su agonía política hasta dentro de un año". Pero se le nota triste. Y con razón. "El PSOE tendrá que valorar si continua la senda que el partido abrió en el año 2000 o bien regresa al negro pasado del felipismo". O sea, Rubalcaba.
Por cierto, que en la crónica parlamentaria, David Gistau hace una petición a Bono de la que nos hacemos eco para apoyarle. "Si está acatarrado, y tiene que aliviar un gargajo, por favor, cierre el micrófono".
ABC va más en la línea de El País, pero le falta pasión. "Zapatero molesta al PSOE". Cree que "la cancelación del mitin certifica el estado terminal del mandato político de Zapatero", que "si esperaba un clamor por su permanencia, ya tiene la respuesta". ¿Clamor por su permanencia? Ha hecho bien en suspender el mitin. Cuenta ABC que el PSOE "es un hervidero de confidencias, chismes y bulos, un patio de monipodio donde se hacen cábalas y se vierten, no siempre con la mejor intención, rumores interesados mientras los españoles no salen de la estupefacción". Y mientras, el presi está alegre, optimista, contento, feliz porque dice que va a crear empleo a finales de mes. Mira tú, justo para Semana Santa. Y es que "los reiterados errores de sus pronósticos no han amedrentado a Zapatero". Pues claro que no, hombre, no hay que dejarse llevar por la desesperanza. En La Razón, Javier G. Ferrari da en el clavo de quién va a ganar las elecciones. "El partido mayoritario hoy en España es el de los cabreados. Fumadores, hosteleros, conductores y en definitiva, casi todo el mundo con derecho a voto".
Y La Gaceta trae un exclusivón. Resulta que ha conocido a la ex empleada de Zapatero antes de ser presidente. Una brasileña que cuenta que no le dieron de alta en la Seguridad Social, le pagaban en negro y encima Sonsoles "me dejaba dinero de menos". Pero Sonsoles, que hay que cuidar al servicio. Carlos Dávila lo llama "nannygate" y promete seguir informando.