L D (EFE) El libro, editado por Ariel y la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), es el primer volumen de una serie en la que se abordarán los problemas de cada sector en la educación, pero en el primero, presentado este miércoles, Marina plantea cómo debe plantearse la educación actual. "Todos somos responsables de la educación de los niños que se crían en nuestro grupo social", dijo Marina, y "todos, cada uno desde su puesto en la sociedad, debe retomar su papel y enseñar a vivir".
La sociedad atraviesa una situación "desconocida hasta ahora" y se encuentra en un círculo en el que los maestros dicen no poder educar, pero los padres tampoco, mientras la televisión, que tanta influencia tiene, argumenta que ofrece lo que la sociedad le demanda, subrayó Marina. Romper esta situación es en primer lugar enseñar al docente a conocer al niño, es decir, la "psicología emergente", pero también la pedagogía de los recursos para que enseñen "no a vivir", sino "a vivir bien", considerando no sólo los factores negativos que afrontar, sino también los positivos, pues cada rasgo negativo del carácter va acompañado de otro positivo.
Los padres y la escuela se necesitan mutuamente, puntualizó, entre otras razones porque, al llegar a los doce o tres años, el niño entra en el grupo y a través de él puede ser introducido en cualquier cosa, lo que hace absolutamente necesaria la pedagogía de los grupos.
Marina defendió asimismo la necesidad urgente de formar a los profesores de las guarderías porque se necesitan 110.000 para poder cuidar a los menores desde edades cada vez más tempranas y, a veces, "se les exige menos formación que a los cuidadores del zoo".
La sociedad atraviesa una situación "desconocida hasta ahora" y se encuentra en un círculo en el que los maestros dicen no poder educar, pero los padres tampoco, mientras la televisión, que tanta influencia tiene, argumenta que ofrece lo que la sociedad le demanda, subrayó Marina. Romper esta situación es en primer lugar enseñar al docente a conocer al niño, es decir, la "psicología emergente", pero también la pedagogía de los recursos para que enseñen "no a vivir", sino "a vivir bien", considerando no sólo los factores negativos que afrontar, sino también los positivos, pues cada rasgo negativo del carácter va acompañado de otro positivo.
Los padres y la escuela se necesitan mutuamente, puntualizó, entre otras razones porque, al llegar a los doce o tres años, el niño entra en el grupo y a través de él puede ser introducido en cualquier cosa, lo que hace absolutamente necesaria la pedagogía de los grupos.
Marina defendió asimismo la necesidad urgente de formar a los profesores de las guarderías porque se necesitan 110.000 para poder cuidar a los menores desde edades cada vez más tempranas y, a veces, "se les exige menos formación que a los cuidadores del zoo".
