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El doble rasero de la izquierda

Socialistas y comunistas abanderan la 'causa de la igualdad' y del 'feminismo'. Pero ante supuestos casos de machismo, ¿reaccionan siempre igual?

Con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al Gobierno, el PSOE adoptó la ‘igualdad’ como uno de los ejes sobre los que giraría toda su política. No sólo se creó un Ministerio específico, sino que desde las filas socialistas se definieron términos o expresiones políticamente correctas; es decir, se decidió qué era machismo y qué no lo era.

Sin embargo, desde el principio, los socialistas han aplicado un doble rasero para castigar a los supuestos machistas. Nunca han actuado igual si el comentario que no es de su agrado lo pronuncian sus correligionarios o, por el contrario, la expresión sale de la boca de alguno de sus adversarios políticos.

Lejano, pero memorable, fue el día en que las diputadas del PSOE e IU abandonaron el Congreso tras un comentario del entonces portavoz del Grupo Popular, Eduardo Zaplana. "Cuánto ganaría la Cámara si usted, que es tan aficionada a disfrazarse de vez en cuando, un día, aunque sólo fuera un día, se vistiera de vicepresidenta de Gobierno y cumpliera con su obligación", fueron las polémicas palabras de Zaplana, que aludían a los trajes típicos africanos que se puso María Teresa Fernández de la Vega durante su viaje a Kenia y Mozambique.

No obstante, no actuaron – ni de lejos igual – cuando el entonces ministro de Defensa, José Bono, acusó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de ser "de las que besan a mediodía y muerden de noche".

También saltaron todas las alarmas cuando se cuestionó la idoneidad de Carmen Chacón para dirigir el Ministerio de Defensa. Famoso, y criticado, fue el momento en que pasó revista a las tropas embarazada. Cualquier crítica al respecto era tachada de "machismo" y de "retrógrada".

Más reciente fue la campaña que se orquestó desde la izquierda a raíz de las polémicas palabras del alcalde de Valladolid, el popular Javier León de la Riva, que dijo refiriéndose a Leire Pajín: "Cada vez que le veo la cara [a Leire Pajín] y esos morritos pienso lo mismo". Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco fueron algunos de los socialistas que extendieron sus críticas por este comentario a todo el PP. Blanco acusó al propio Mariano Rajoy de "machista" por no destituir al alcalde y Rubalcaba señaló que, en general, todo el PP tiene cierto tufo a rancio. "Hay algo en su genética que rechina un poco", señaló el líder de los socialistas.

Por su parte, la actual número dos del PSOE y mano derecha de Rubalcaba salió en defensa de su jefe hace casi ya un año, y dedicó todo un comentario en su blog a llamar a Mariano Rajoy machista. "Yo no acuso a Rajoy de machismo, aunque a cada paso que hemos dado en favor de las mujeres el PP ha contestado con un recurso, pero tampoco aceptaré que el PP y sus voceros, acusen al PSOE y al Vicepresidente Primero del Gobierno que más ha hecho por la igualdad de las mujeres en toda la democracia, de machistas", señalaba indignada Elena Valenciano.

El penúltimo caso ocurrió ayer mismo. El protagonista no fue otro que el flamante ‘ganador’ de las elecciones andaluzas, el líder de IU Diego Valderas, quien se refirió a la delegada de Educación en Cádiz, Blanca Alcántara, como "la de las tetas gordas". No ha habido ninguna reacción ni de los comunistas ni de los socialistas.

Y hoy, miércoles, el concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Gabriel Calles, se ha referido hasta en dos ocasiones durante su intervención en el Pleno a Ana Botella como "señora de Aznar". Sólo las concejales del PP han protestado al considerar "sexistas" estos comentarios. No ha ocurrido lo mismo con las del PSOE e IU, que lejos de emular a sus compañeras diputadas cuando abandonaron el Hemiciclo tras las palabras de Zaplana, "no han movido ni una ceja".

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