
El Real Madrid hizo más cosas bien que mal ante el Rayo Vallecano. Eso no quita, que no haya margen para la crítica y que esta deba ser menor de la que reciba el Barcelona o el Atlético de Madrid. Al club, a su afición y en teoría a su entrenador, Carlo Ancelotti, no le vale solo con ganar. Aquí la exigencia es mayor, pero a falta de esa continuidad en el juego, siempre es bueno que ganen. Y el Real Madrid gana partidos jugando bien, regular o mal. Ya le pasaba con Zidane, llegando heroicamente a unas semifinales de la Champions League, y sucede igual con Ancelotti y eso es porque hay una plantilla, un grupo de personas, extremadamente competitivos. Que sirva de ejemplo Kroos, exponente del futbolista talentoso, que ha ganado absolutamente todo, y que se remanga el traje para evitar el empate ante el Rayo sacando la pelota bajo palos en el descuento.
Empecemos por lo bueno, que no es poco. Después de batir el récord de bostezos ante el Shakhtar Donetsk, el Santiago Bernabéu vivió un encuentro divertido, que falta le hacía a la afición, y con 75 minutos notables. El Rayo Vallecano ha sido uno de los clubes que más elogios ha recibido en esta primera parte de LaLiga, por lo que si el Madrid fue superior y pudo golear hasta los últimos quince minutos, es porque el conjunto blanco hizo muchas cosas bien. La fiebre de Modric propició la entrada de Camavinga quien le dio un vigor necesario en el centro del campo. Importante para sus compañeros, que intuyo que están más tranquilos con unas piernas jóvenes en la medular, y para el propio Camavinga qua esta vez sí supo controlar su exceso ímpetu. Me gustó la banda derecha con Asensio y Carvajal. El lateral mejoró respecto a su último partido donde hizo aguas y dio muestras de que no tiene competencia en su puesto si está en estas condiciones, y se complementó adecuadamente con Asensio quien está más cómodo cuando tiene un lateral ofensivo que le permite irse hacia dentro.
El pase de Alaba fue extraordinario. Propio de un mediapunta y no de un defensa central. Ha tenido ya dos momentos decisivos en los que decide abandonar su zona de central y ha sido decisivo en ataque. Lo fue ante el Barcelona y el sábado ante el Rayo. Sorprender con Alaba: es un valor añadido para Ancelotti y sus variantes ofensivas. La jugada que trenzaron entre Mendy, Vinicius y Benzema, con un par de tacones, recordó a esa primera parte de la temporada donde había dinamismo en ataque y aunque no marcó, Vinicius dejó una jugada que firmaba Messi y Maradona. Se perderá en nuestra memoria porque Óscar Valentín salvó bajo palos. Una pena para el Real Madrid que Tite le haya llamado con Brasil a última hora.
Dicho lo bueno, un párrafo al menos para lo malo. Un encuentro que has bordado durante 75 minutos, no puede tener esos últimos 15 minutos donde pasaron muchas cosas y todas en el área del Real Madrid. La citada jugada que Kroos salva bajo palos, un disparo de Bebé que se estrella en el poste, una parada de Courtois o el gol de Radamel Falcao. Se veía que el equipo se estaba cayendo poco a poco y que el Rayo iba ganando terreno.
A mi modo de ver un entrenador hace los cambios cuando empiezan a variar los vientos, antes del gol del rival, y no a posteriori. No voy a ahondar demasiado en esta idea porque ya advertí de ello en mi último artículo, y lo hice tras una victoria. No critico la pasividad de Ancelotti cuando el Madrid pierde o empata, lo hago cuando gana. Da la impresión de que el entrenador está reduciendo su circulo de confianza a 15 futbolistas y se equivoca. Debe fiarse más del resto de la plantilla. Camavinga y Asensio no jugaron nada ante el Shakhtar Donetsk y ambos estuvieron bien, y de titulares ante el Rayo Vallecano. Hizo pocos cambios y tarde. Luego entraríamos en valorar el papel que se está ganando tener Hazard, Isco, Marcelo y compañía, pero la plantilla es la que es y si no hace cambios, el equipo se cae en el mismo partido en los últimos minutos porque el rival si hace cambios y saca piernas frescas, y aunque ganen, porque son excelentes jugadores y muy competitivos, acabarán con la lengua fuera mas pronto que tarde.
Ya no es solo que se puedan perder puntos en los últimos minutos como ha sucedido en los dos últimos encuentros, que el equipo se pueda caer físicamente a medida que pasen los meses de competición, es que, por mi experiencia y tras hablar con varios futbolistas, se puede estar creando un problema. El vestuario tiene que ser una piña, los futbolistas tienen que sentirse partes del proyecto y si Ancelotti no mueve el árbol, hay una serie de jugadores que se pueden desenganchar. Como ejemplo pongo a Eden Hazard, una estrella mundial, está ante algo desconocido, es un jugador suplente, muy suplente. No es una situación fácil de digerir para él y Ancelotti debe ayudarle. No regalarle minutos o titularidades, pero no afirmando el viernes que "merece más minutos" y luego sacarle en el 82´ y cuando el equipo demandaba alguien fresco desde hacía tiempo.