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Desinformación progresista

Allende, treinta años después

por Peter Turner

Más de 5000 muertos
Con la carga que supone el doble de muertos y desaparecidos de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001, con las escalofriantes grabaciones del ex-dictador general Augusto Pinochet Ugarte calculando el mejor modo de asesinar al Presidente Allende, y otros después de proponer se les ofreciese el exilio o al menos salvaguardar sus vidas a cambio de su rendición, nos vemos ante la difícil tarea de corregir el registro histórico que del gobierno Allende se está dando en Europa en los últimos treinta años.
Así, un editorial de El País decía, con mucho cuidado, que uno de los propósitos del gobierno Allende era 'la vía democrática al socialismo, entendido como propiedad pública de medios de producción'. En realidad, ni la vía era democrática, sino de abuso del sistema, ni el socialismo es la 'propiedad pública de medios de producción', sino de los medios de producción en su casi totalidad. Es decir, puede que poseer un taxi sea autorizado por el régimen, pero cualquier empresa de más de, digamos, 5 personas, es de titularidad pública. (La cifra de personas o volumen de negocio que hace que una empresa sea pública o no depende del sistema socialista en concreto, o de las manías del tirano.) Creemos que el editorialista se escuda en un detalle técnico para evitar mencionar que el socialismo pretende tal titularidad pública llevada a extremos mucho mayores de lo que las corporaciones como Instituto Nacional de Industria (INI) llegaron a significar en España en los 1960.
El Presidente no defendía la ley
Tanto el señor Allende como el general Pinochet son, cada uno a su manera, golpistas y subvertidores del orden constitucional. Otra cosa es que aquí se esté más sensibilizado con la brutalidad de un golpe como el de los militares que se rebelaron en 1936, que, para colmo, se mantuvieron en el poder treinta y seis años. Es contrario al entendimiento común en Europa, que recibió a muchos de los perseguidos por el régimen del general Pinochet (especialmente, Suecia). Esa relación con los refugiados políticos nubló el entendimiento sobre el periodo presidencial de Señor Allende, rodeándolo de una 'comprensión' de carácter sentimental. Al margen de los objetivos, que para la izquierda eran deseables, de la titularidad pública de los medios de producción, Señor Allende y sus partidarios se vieron implicados en un conjunto de acciones amenazantes para el sistema chileno que contradice lo dicho por el editorialista: el Presidente Allende 'emerge [...] como un ejemplo de lealtad a las instituciones democráticas, por encima de los errores de gestión que pudiera cometer'.
Muy resumidamente, los aspectos negativos de la locura de aquel periodo de gobierno los expusimos en un artículo anterior. A nosotros nos produce vértigo leer los acontecimientos del año 1973. Un artículo de Alberto Recarte añade más datos al respecto. En este contexto parece un poco blando decir 'los errores de gestión que pudiera cometer'. Esto parece querer decir, más bien, los errores que nos cuesta admitir que se cometieron.
¿Justifica esto el golpe militar?
Como decíamos recientemente, ¿qué sentido tiene mancillar el nombre del Presidente Allende? ¿Por qué hacer sombra sobre este estadista? Bueno, creemos que es necesario que no se beatifique al Señor Allende, pese a lo que siguió al golpe de estado, porque las posiciones políticas del Presidente chileno son, tal como lo vemos nosotros, reaccionarias y muy peligrosas para la supervivencia de los regímenes liberales, aparte de catastróficas económicamente (por ejemplo, inflación de alrededor del 1000% cuando se dio el golpe).
No estamos de acuerdo con que 'el legado que dejaron el triunfo y la tragedia de Salvador Allende nada tiene que ver con la ortodoxia tradicional y los errores de la izquierda, sino con su fidelidad de visionario a un sueño constitucional y democrático brutalmente truncado'. Al contrario, nos horroriza pensar que podríamos vivir algo parecido hoy en algún país europeo: racionamiento, petición del estado de sitio, los magistrados del Supremo alegando violación del orden constitucional. Creemos que deberían Vds plantear a las personas que defienden las credenciales democráticas del señor Allende si es correcta esa posición.
Al respecto de la interferencia de los EE UU en la política interior chilena, puede consultarse las descripciones de Raquel Correa, Sandra Novoa y lo que publicamos en otro artículo nuestro.
Desigualdad económica
Creemos que se desvirtúan los logros económicos de los chilenos con el comentario de que tienen 'una economía estable pese a la profunda desigualdad social consolidada durante la dictadura'. En menos de quince años se pasó de un índice de pobreza del 30% al 11%, y una tasa de mortalidad infantil del 79/1000 al 11/1000. Hay que poner en contexto esa afirmación sobre la desigualdad.
Por último, pensar que los 'Estados Unidos [tenían] tentación imperial o neocolonial' y 'que prefería las dictaduras satélites a las democracias incómodas' nos parece equivocado. La tentación imperial o neocolonial coincide con el mandato Nixon, el mismo de la apertura a la China continental. ¿No hay aquí algo que no casa? Y pensar que Chile era una democracia incómoda, a la luz de lo que hemos visto anteriormente en "EE UU apoyan dictaduras", nos parece una presentación incorrecta. Era una república formalmente democrática, pero nada más.

Peter Turner es el ex-presidente de Republicans Abroad-Spain y co-fundador de Republicans in Spain

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