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Dos misterios: Esperanza Aguirre y Artur Mas

Esa ha sido la política de todos los Gobiernos de Cataluña: conseguir las máximas ventajas a través de diversos chantajes.

Recibo muchos correos sobre la sorprendente dimisión de Esperanza Aguirre. La verdad es que resulta toda una novedad que un político dimita o se retire. De las muchas y sentidas reacciones, destaco la de Agustín Fuentes por lo que tiene de sincera y ejemplar. Dice: "Supongo que no he sido el único que ha votado al Partido Popular porque estaba en él Esperanza Aguirre". Si esa actitud se pudiera extrapolar, resultaría que la dimisión de doña Espe va a significar un grave quebranto para su partido. Dicho de otro modo, ahora nos damos perfecta cuenta de que Esperanza Aguirre ha sido una figura destacadísima en el PP. Representa el ala liberal en un momento en el que la política del Gobierno (con mayoría absoluta) tiene poco de liberal. Como es lógico, los españoles politizados tienen razones para pensar que la dimisión no ha sido solo por razones de salud o de intimidad familiar. Es evidente que Aguirre y Rajoy no están en buena sintonía. Es una lástima que no pueda confiarse en el futurible de que la Aguirre podría haber sido el primer presidente del Gobierno que supiera inglés. Se entiende su obsesión de implantar el bilingüismo en las escuelas madrileñas.

Otro suceso político misterioso ha sido el de la visita de Artur Mas a la Moncloa y su rueda de prensa posterior en la embajada catalana. Oficialmente se reconoció que la visita no había servido para nada, puesto que la pretensión de pacto fiscal no entra en la Constitución. Resulta extraño que un rechazo tan claro no se haya resuelto por teléfono. Mi interpretación es que, si han jugado tanto los símbolos, la liturgia, es que la cosa no está nada clara. Durante más de un siglo Cataluña se ha beneficiado de la política proteccionista de los Gobiernos de España (con distintos partidos y aun regímenes). Dado que de esa teta ya no se puede succionar nada, ahora hay que seguir con el objetivo del privilegio económico de otra forma. Esa otra forma es el llamado pacto fiscal. Consiste en que Cataluña quiere pagar menos impuestos. De momento, el Gobierno ha rechazado la propuesta catalana. Se ha hecho con el chantaje de la independencia, que sigue adelante. Es un extraño juego. Es difícil saber si a Artur Mas se le ha ido la mano en la organización de las manifestaciones independentistas o si las sigue manejando conscientemente. La interpretación del aprendiz de brujo me parece la más razonable, pero cabe también la maquiavélica. Es decir, puede que no se consiga el pacto fiscal, pero a cambio Artur Mas se va a llevar muchos dineros del erario. Esa ha sido la política de todos los Gobiernos de Cataluña: conseguir las máximas ventajas a través de diversos chantajes. El actual es de una finura maquiavélica de primer orden.

José L. Martín Tordesillas describe muy bien el lenguaje icónico de las banderas en la visita de Artur Mas a Madrid. En la Moncloa destacaban las dos banderas por igual, la española y la catalana. En la embajada de Cataluña figuraban solo la catalana y la europea. Por otra parte, en la manifestación de Barcelona ondeaban algunas banderas catalanas y sobre todo las nuevas banderas estrelladas, que no tienen ningún reconocimiento oficial. ¿No sería más lógico que la independencia de Cataluña se hiciera con el símbolo de su bandera secular? Resulta curioso que Angela Merkel diera su rueda de prensa en la Moncloa y no en la embajada alemana. En cambio, Artur Mas no accedió a ese protocolo en la Moncloa. Es todavía más extraño que Rajoy y Mas estuvieran reunidos dos horas para no concluir nada. Por eso se sospecha que algo más o menos reservado tuvieron que decidir. El tiempo lo dirá. 

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