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¡Alemania tiene futuro!

El futuro de Alemania pasa por el partido Alternativa por Alemania.

El futuro de Alemania pasa por el partido Alternativa por Alemania.
La candidata de AfD para las elecciones alemanas, Alice Weidel. | EFE

Decenas de campañas electorales estuvieron salpicadas por el eslogan Alemania tiene futuro. En el pasado fue utilizado lo mismo por el SPD que por la CDU. Imagino que también fue usado en alguna ocasión por los Verdes. Pocos partidos se han privado de esa frase hecha. Era vital para los alemanes olvidarse de su pasado calamitoso. Después de los campos de concentración y los hornos crematorios, un país solo puede tener futuro. Después de la II Guerra Mundial, todos los partidos políticos tenían que mirar hacia adelante. No les quedaba otra. De hecho, Alemania, hablo de la República Federal de Alemania, tenía una "Constitución", la Ley Fundamental de Bonn, gracias a las potencias aliadas ganadoras de la guerra, o mejor dicho, gracias a Estados Unidos… Sí, durante décadas y décadas, la República Federal no podía concebirse sin EE.UU. Tanto es así que no era extraño tratar a Alemania en muchas ocasiones como un Estado europeo más de EE.UU. Sin este último país nadie en su sano juicio puede comprender la Alemania de postguerra y del "milagro alemán". EE.UU. fue la tabla de salvación de Alemania. Ahí, en la democracia americana, estaba inscrito su futuro. El pasado nacionalsocialista, en verdad, todo su calamitoso pasado, nadie olvide que Alemania fue un país sin apenas tradiciones liberales y siempre con tentaciones expansionistas hacia el Este. Siempre fue visto con recelo en el mundo entero.

Y, sin embargo, después de la II Guerra Mundial, sin apenas proceso de desnazificación, este país fue referencia para el resto de los europeos. El proceso de separación de los EE.UU. se alcanzó en 1989 con la caída del Muro de Berlín. También sus políticos quisieron ser autónomos de la teta nutricia americana. Hans Dietrich Genscher, famoso ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, hombre políglota y de grandes conocimientos económicos, rara vez utilizaba el alemán si podía hacerlo en inglés, francés e incluso en español, pero nada más caer el Muro sólo utilizó para dirigirse a sus pares la lengua de Goethe. Era una forma simbólica de demostrar que Alemania tenía un futuro distinto del marcado por las potencias aliadas en general, y EE.UU. en particular. El nuevo inicio de Alemania en 1989 tuvo repercusiones, obviamente, mundiales…, en España fueron inmediatas, porque la "unificación", en verdad, absorción de una Alemania por otra, implicó que muchas de las factorías de automóviles que venían a instalarse a España, por poner sólo un ejemplo, fueron desviadas a los territorios de la vieja República Democrática Alemana.

Desde 1989 hasta aquí, los cambios alemanes han sido profundos, aunque bajo el manto de la Unión Europea, que ellos han liderado, pudieran pasar desapercibidos para el resto de los europeos. Entre esos cambios, se cuentan, en primer lugar, los económicos que han hecho de Alemania un país más pobre hoy que en el pasado. Sus nefastas políticas energéticas, su fundamentalismo ecologista y, finalmente, su política emigratoria han convertido Alemania en un polvorín para su futuro y, naturalmente, para el resto de toda Europa. Nadie debería extrañarse de que en ese contexto se haya desarrollado un partido como Alternativa por Alemania que, lejos de la vulgar estigmatización al que lo someten los medios de comunicación, es un partido de un extraordinario futuro, porque está marcando, por un lado, las críticas a una casta política sin otro objetivo que su propio enriquecimiento, y, por otro lado, ha diseñado un programa político y económico radicalmente democráticos, cuya última base tiene en el Sentido Común su principal aliado. Claro, claro, por eso, Elon Musk y todo el Partido Republicano de EE.UU. apuestan por este partido.

Pase lo que pase en las elecciones del 23 de febrero (escribo el domingo por la tarde), el futuro de Alemania pasa por el partido Alternativa por Alemania, o sea, de un modo u otro, el futuro democrático de Alemania vuelve a depender como en 1945 de EE.UU. El resto es faramalla. Mala propaganda del Partido Demócrata de EE.UU. y sus terminales políticas y periodísticas en la UE.

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