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El fin de semana me sentó fataa…al

Se trata de algo más, de valores éticos, de ausencia europea en la defensa de libertades democráticas básicas.

Se trata de algo más, de valores éticos, de ausencia europea en la defensa de libertades democráticas básicas.
JD Vance. | LD/Agencias

Escribió el gran Bioy Casares que hay fines de semana que más que vivirse se enfrentan y por eso, Mecano lo vio, sientan fataa…al. Si alguien toma los periódicos de papel de un fin de semana, sólo ellos, sin revistas ni radios ni televisiones ni digitales ni blogueros, ni luminarias de Internet de por medio, comprobará que en sólo dos días largos se desarrolla un universo de mensajes, significados y acontecimientos tan extenso que no hay Dios que logre poner en pie un orden mínimo. Al final, hay que seleccionar, escoger, preferir, o sea, simplificar.

Admiro mucho, y temo más, a quienes se yerguen del caos y el tumulto de lo real proponiendo explicaciones racionales redondas y cerradas, no ya sobre el universo, el ser, la realidad y la circunsustancia, sino sencillamente sobre el significado de lo que seleccionamos del fin de semana, largo por lo intenso y grávido, que acabamos de vivir. De todo lo ocurrido, sólo conocemos algunas cosas y de ellas, sólo sabemos algo, muy poco, de unas cuantas y de ellas, nos centramos en dos o tres que nos resultan llamativas. Escaso método para tanto juicio rotundo y total. Ya no nos queda ni arte de la prudencia.

No, no hablo ya de ciencia. Me refiero, en este reino de la opinión que nos ha invadido, a un criterio fundado, esto es, no a una ocurrencia o aún capricho, sino una deducción ordenada de posibles explicaciones sobre un significado siempre oculto por abierto y por extenso. Cuando leo textos pontificales casi ex catedra que pretenden interpretarnos el mundo y siento la infinita pequeñez de nuestra inteligencia ante la ausencia de datos ciertos y veraces comprobables o indudables, lo que estamos viviendo me da miedo. Es poder, no verdad.

Nuestra escasa información real y detallada sobre casi todo y la pequeñez de nuestra conciencia para ordenar, discernir y enjuiciar, debería habernos conducido al diálogo modesto, al intercambio honrado de razones y argumentos, a la escucha atenta a la perspectiva de los otros. Pero no. Nos condena, cada vez más, al enfrentamiento ciego. Es, ya lo sé, lo que buscan algunos desde su dialéctica de la destrucción total, pero, hombre, nosotros, herederos del pensamiento raciovital deberíamos ser menos extremosos.

Bien, dicho esto, ¿qué ha pasado este fin de semana que podamos calificar en España como relevante? Uff. Por elegir, dos sucesos. Los premios Goya, dos ex aequo, de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y el discurso de J.D.Vance, vicepresidente de Estados Unidos en la conferencia de Seguridad de Munich.

Dos películas, La infiltrada y El 47, proclamadas la mejor del año por un jurado compuesto por 2.234 miembros, con votos libres, se cree, que dieron como resultado la misma cantidad de votos para cada película. Exactamente. Qué casualidad. La una, sobre una policía infiltrada en los círculos íntimos de los asesinos de ETA y la otra sobre una lucha vecinal para obtener transporte público en un barrio de charnegos despreciados (extremeños y andaluces) de Barcelona.

En la primera, muy cuidadosa en no mostrar ni una gota de sangre española —ni siquiera la de Gregorio Ordoñez cuando le pegaron un tiro en la nuca—, honraba el valor de una policía de Logroño creyente en España y sus valores constitucionales. Menos mal que a uno de los etarras se le presenta como un psicópata, aunque menos tonto que el policía al que se le escapa el nombre del gato de la infiltrada en presencia de los asesinos…

En la segunda, una mezcla de acción popular por un bien de barrio con un PSC maragalliano, qué cameo más cutre, jajaja, y cantares de Chicho Sánchez Ferlosio,gallo rojo, contra su padre, ¿o no? gallo negro. Y autobuses rojos que, como ya sentó mi seguido Pepe García Domínguez, es otro cuento de hadas. Y monjas rojas casadas, y derribos del yugo y las flechas…¡En 1978! Qué valientes.

¿Empate exacto? Es que no me lo puedo creer. Y es grave, porque si es increíble, ¿acaso lo más creíble es que alguien, con autoridad suficiente, ha logrado imponer su criterio de "conveniencia" política por encima de los votos reales para que ninguna de las películas fuera la ganadora absoluta? ¿Cuál hubiera sido? Los mandamenos de la Academia deberían aclarar lo que puede terminar siendo un escándalo de los gordos.

Para marimorena el discurso de D.J. Vance en Munich, ante la crem de la crem europea, confirmando que la bronca de su sheriff con Europa no es sólo una cuestión de dinero para armas y de Ucrania. Se trata de algo más, de valores éticos, de ausencia europea en la defensa de libertades democráticas básicas, de tratar de imponer una única visión sobre la cosas cuando hay más de una y todas ellas dotadas de sentido, respetables, dignas.

Ah, Europa, ¿qué Europa, joder? se rasga las vestiduras pero, ¿cómo va a saber lo que quiere una Europa que no se compone de naciones sino de abstracciones burocráticas impuestas a ciudadanos dominados e inermes? Para llegar a ser Estados Unidos de Europa antes hay que ser Estados-naciones que sepan cada uno lo que quieren y luego ver qué se tiene en común. ¿O lo que es común es lo que dicte la madre superiora "moral" Von der Leyden y sus pretorianos sin escrúpulos? Explíqueles qué es una nación, don José María Marco.

Verán. Hemos defendido a Ucrania de la invasión de un tirano criminal. Y llega Trump y nos dice que a lo mejor ni mantiene el territorio originario ni entra en la OTAN ni, ya veremos, en la Unión Europea. Ante esto, hay quien lo tiene todo claro. Pues yo no. Lo habrán averiguado. No soy tan listo ni me creo Dios. Ni siquiera tengo información "sensible". ¿Alguien sí?

Como tampoco tengo claridad sobre los valores, sobre Occidente, sobre la democracia, ¿qué democracia es ésta? y sobre el futuro de España, con Marruecos comiendo de la mano de un sheriff al que Canarias, Ceuta, Melilla y/o ¡Granada"!, (es un poner), le importan un c…omino porque America First. Pues se me ocurre que España First hasta que convengamos qué es la Europa First, desde lo que cada nación es y necesita de verdad. O eso, o el caos forever hasta que nos devoren los unos y/o los otros.

Ojú, qué fin de semana. Me ha sentado fataaa…aal.

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