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La hora de los jueces y la excelencia de Europa

Cuánto más votos pierda Sánchez en las elecciones europeas, las instituciones de la Unión se mostrarán más severas con el cambalache del sanchismo y el golpismo catalán.

Cuánto más votos pierda Sánchez en las elecciones europeas, las instituciones de la Unión se mostrarán más severas con el cambalache del sanchismo y el golpismo catalán.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en La Moncloa. | Europa Press

Feijóo lo ha tenido fácil para ganar holgadamente las elecciones europeas. Ojalá aproveche bien esta última semana de campaña. Aún lo sigue teniendo fácil. Nadie ha tenido tantas oportunidades como Feijóo para meter en vereda democrática a los siete millones de fanáticos que votan, pase lo que pase, aunque eso signifique la muerte de la propia nación, al PSOE. El mundo de la justicia y los medios de comunicación más comprometidos con la democracia, como suele decirse vulgarmente, se lo "han puesto a huevo" al líder del PP; sin embargo, las encuestas y cierta intuición popular ven raros algunos movimientos de Feijóo; tampoco el personal más preparado de la prensa española tiene buenas vibraciones a la hora de evaluar positivamente el discurso y la acción de los gerentes y directivos del partido de Génova 13. El PP está actuando como el primer tiempo del Real Madrid en la final de la Champions.

El PP no parece que esté obteniendo grandes éxitos a la hora de encauzar el malestar nacional provocado por la cuestión clave de la política española: la ley de amnistía. A pesar de todo, Feijóo ganará las elecciones. El problema es por cuántos votos y, sobre todo, cuál será el resultado de los otros, de los golpistas en general, y del jefe de la mayoría parlamentaria filo-golpista, Pedro Sánchez, en particular. Exactamente de esos resultados, especialmente del tamaño del varapalo que se llevará el PSOE, dependerá el futuro de esa ley de amnistía. Más aún, buena parte de las incógnitas políticas, jurídicas y morales que plantea la ley pudieran quedar resueltas el domingo 9 de junio. La cosa está más que emocionante. Sí, sí, de Europa dependerá todo lo importante que suceda a partir de ahora.

El mundo entero sabe, empezando por el alto tribunal de justicia de la UE y siguiendo por el Tribunal Constitucional, que la ley de amnistía es un cambalache entre Sánchez, por un lado, y los golpistas catalanes por otro. ¿Quién puede deshacer el entuerto? O sea, ¿es aplicable esta ley? Según los juristas más reputados de España y Europa, el texto es un adefesio imposible de aplicar. Eso significaría que la mayoría de los jueces españoles, una vez que han desaparecido del mundo de la justicia española los llamados "jueces estrellas", no amnistiaría a Puigdemont y el resto de golpistas. Por este camino, la justicia española está hoy más fuerte que nunca. Los jueces españoles son tan buenos como los del resto de Europa. En todo caso, antes de que los jueces españoles se decanten sobre la viabilidad de la ley, tendrá que hablar la Unión Europea. ¿Hablará Europa igual si gana o pierde las elecciones Pedro Sánchez? Es obvia la respuesta. Cuánto más votos pierda Sánchez en las elecciones europeas, las instituciones de la Unión se mostrarán más severas con el cambalache del sanchismo y el golpismo catalán.

Europa, en fin, deberá hablar antes que los jueces españoles y, sobre todo, antes que el propio Tribunal Constitucional, una institución, dicho sea de paso, que ya ha dejado caer varias veces que no se pronunciará sobre la ley hasta que no lo haga el Tribunal de Justicia de la Unión Europea; por eso, ciertamente, creo que se han precipitado las Comunidades Autónomas que han anunciado presentar al TC un recurso de inconstitucionalidad de la ley de amnistía… ¿Se imaginan que balón de oxígeno que recibiría el golpismo sanchista y, muy especialmente su TC, si Europa declarase "ajustado a derecho" el bodrio de la amnistía?

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