El destino de Teodoro, al que absurdamente ha unido el suyo Casado, sí es compatible con un partido pequeño que se dice grande: caber cómodamente en el regazo del Gobierno socialcomunista.
Vamos hacia una Ley de manipulación histórica. Ilegal a sabiendas. Una prevaricación jurídica, política y moral continuada al más puro estilo de la URSS.
En esa época en que Bolaños sólo ve la inercia de la dictadura resulta que hubo una ofensiva: la que lanzó la organización terrorista ETA contra la democracia española.
La Ley de Memoria Histórica quiso enseñarnos lo que debemos recordar (y olvidar) del pasado. La Ley de Memoria Democrática nos va a dictar lo que tenemos que pensar.