De Ella son tus ovillejos...
-reflejos.
Que a la Musa tratas tú...
-de tú.
Derrochando tan violento...
-talento.
A que escapes del convento
nos vas haciendo proclives,
que hay en todo lo que escribes
reflejos de tu talento.
Monsieur de Sans-Foy
Sensacional, indudablemente es Vuestra Reverencia el maestro indiscutible del ovillejo.