Suprimir todas las Diputaciones.
Suprimir todos los Consejos Comarcales.
Suprimir todos los Cabildos Insulares.
Suprimir 6.000 Ayuntamientos (ratio mínimo 25.000 habitantes).
Delimitar con claridad las competencias federales de las autonomías.
Por el amor de Dios, ¿es que aún no nos hemos enterado que estamos arruinados? ¿Es que es mejor seguir pagando cada año 500 millones de euros para cubrir el déficit de Televisión de Cataluña?
O cambiamos, o nos cambiarán a hostias.
Demóstenes, desde la Costa Dorada.
¿Y por qué no nos planteamos de una vez si son necesarias las autonomías? La pregunta fundamental que debemos hacernos es si las autonomías ayudan a resolver los problemas de los ciudadanos o, por el contrario, son generadoras de problemas.
¿Reformarlas?. Nada de eso. Liquidarlas.