Da lo mismo cuál ha sido la causa del desalojo, pero la única crítica que cabe hacerle es que ha llegado demasiado tarde.
EDITORIAL
Compartir
Tuitear
Enviar
Enviar
Senex dijo el día 7 de Agosto de 2011 a las 10:28:
Una de las muchas cosas en las qe no creo es que en los centros informativos y decisorios de Interior, y los "interiores", se desconozca la génesis, la composición -incluida su evolución-, la estructura de rección y la alimentación del movimiento de los "indignados". Tampoco creo en que desconozcan las tácticas y no dispongan de los medios para disolverlo. Simplemente se trata de reconducirlo, orientándolo hacia fines partidistas, y "caiga quien caiga". Sobre las aguas de nuestra tierra oscura y confusa se cierne el espíritu de Alfredo, marcescente aprendiz de brujo. Que Dios, el Único y el Grande, una vez más, a su estilo, iluminándonos, diga "Fiat lux". En Él debemos confiar.
Otra de las cosas en las que estoy empezando a creer es que la democracia, como sistema político para que los pueblos adopten decisiones globales, y entendida tal como se muestra en su praxis actual, con sus altas dosis anarcoides, está obsoleta. Tal vez, convendría reflexionar más, y sin prejuicios esterilizantes, en los sistemas -decididamente autoritarios- de las macronaciones emergentes: China, la India y, si se me apura, el Brasil.
Una de las muchas cosas en las qe no creo es que en los centros informativos y decisorios de Interior, y los "interiores", se desconozca la génesis, la composición -incluida su evolución-, la estructura de rección y la alimentación del movimiento de los "indignados". Tampoco creo en que desconozcan las tácticas y no dispongan de los medios para disolverlo. Simplemente se trata de reconducirlo, orientándolo hacia fines partidistas, y "caiga quien caiga". Sobre las aguas de nuestra tierra oscura y confusa se cierne el espíritu de Alfredo, marcescente aprendiz de brujo. Que Dios, el Único y el Grande, una vez más, a su estilo, iluminándonos, diga "Fiat lux". En Él debemos confiar.
Otra de las cosas en las que estoy empezando a creer es que la democracia, como sistema político para que los pueblos adopten decisiones globales, y entendida tal como se muestra en su praxis actual, con sus altas dosis anarcoides, está obsoleta. Tal vez, convendría reflexionar más, y sin prejuicios esterilizantes, en los sistemas -decididamente autoritarios- de las macronaciones emergentes: China, la India y, si se me apura, el Brasil.