Hace unos días, la izquierda gala cantó victoria porque una ley presentada en la Cámara de Diputados por el Gobierno fue rechazada, debido a la ausencia de muchos diputados de la mayoría de UMP. No pasa nada; la misma ley está en discusión en el Senado y volverá en "segunda lectura" a la Asamblea, y se aprobará.
Lo malo es que se trata de una pésima ley, que autoriza con muchas restricciones y remilgos el cultivo de ciertos productos transgénicos (en Francia, esencialmente el maíz). El caso es que entre José Bové y ciertos ministros "ecológicos", con la ayuda de muchos medios de comunicación, han logrado crear una psicosis de miedo ante la peligrosidad de dichos productos para la salud y el "medio ambiente", lo cual es pura mentira. Debido a ello, para muchos autorizar dichos cultivos sería lo mismo que autorizar la inyección de peste a los niños de las escuelas. José Bové ha advertido que conquistará de nuevo la Bastilla, junto a Robespierre y a Edgar Morin, si finalmente se aprueba dicha ley.
El baile de la derrota del Partido Socialista ha comenzado, y la primera bailarina es, por supuesto, Ségolène Royal, quien el pasado viernes anunció en una reunión de hinchas que si los militantes se lo pidieran, aceptaría, dichosa, ser la jefa del PS, candidata a la Presidencia, y Emperatriz de Austria-Hungría, si se da el caso. Esta semana le toca a Bertrand Delanoe, alcalde de París, que tiene previstas una serie de reuniones de apoyo a su propia candidatura a la secretaría del PS, y a las presidenciales, con la excusa de la publicación de su libro De l’audace.
Ségolène ha cabreado a muchos sociatas, porque estaba previsto que todo eso se discutiría en el congreso de noviembre. Martine Aubry ha salido de las alcantarillas de Lille para declarar que ella también es candidata a todo. Pierre Moscovici también es candidato a la secretaría, pero para favorecer la candidatura de Strauss-Kahn en las presidenciales. Otro, Julien Dray, el malo de la película, también es candidato, pero no a las presidenciales, sólo a la secretaría; dice dar ese paso con el objetivo de "salvar la unidad del PS".
Los sondeos sitúan a Delanoe y Royal muy por encima de los demás "candidatos". La verdad es que me resulta difícil decir cuál de ellos es el peor. Por ahora, camarada Sarkozy, tú tranquilo.
A propósito de sondeos, me resulta curioso cómo se comentan los que conciernen a Sarkozy. Que su popularidad se hundió a finales de 2007 es un hecho; primero bajó hasta un 38% de opiniones favorables y luego al 36%. Entonces se dijo que había perdido 8 puntos, y no 2. El último sondeo que conozco muestra que ha subido un poquitín, llegando al 40%, pero los comentarios no dicen que ha ganado 4 puntos, sino que ha perdido 14. Para realizar tales malabarismos basta con cambiar el punto de referencia: dado que llegó a alcanzar un 54%, e incluso más, de opiniones favorables durante los primeros meses de su presidencia, pasar del 36% al 40%, no constituiría un ligero aumento de popularidad, sino una drástica disminución. No deja de ser una forma posmoderna de interpretar las cifras.
