El mito de la Transición
Se siguió el modelo de permitir una mayor autonomía a aquellos territorios cuyos políticos mostraran un mayor sentimiento identitario distinto del español. La consecuencia ha sido el desdén hacia la identidad española
Podemos hacer un ejercicio taumatúrgico de la Transición, de aquella época y sus hombres, del espíritu que la envolvía y del optimismo que conquistó a la sociedad española. Sí; pero no debemos obviar que la Transición sentó las bases de lo que hoy hace de la democracia española algo débil e inestable ante las tensiones nacionalistas.
España se constituyó con los principios de una democracia liberal, pero dentro de un Estado de las Autonomías en continua e ilimitada transformación. Y la indefinición de la ordenación territorial no es baladí cuando sobre ella se sustentan la igualdad y la solidaridad entre los españoles, las instituciones representativas, como las Cortes, y, especialmente, el principio que da origen a todo: la soberanía nacional.
Durante la Transición, el gobierno Suárez generalizó precipitadamente las autonomías. Le venció la presión de los nacionalistas, pero también de los dirigentes regionales de los partidos nacionales. Y este proceso determinó el debate constituyente. Fue entonces cuando a Roca y Rodríguez de Miñón se les ocurrió aquello de “nacionalidad”, que a ojos de los nacionalistas quería decir que España se constituía como un Estado plurinacional.
El problema comenzó a rodar. Así, mientras todos los títulos del proyecto constitucional quedaron perfilados el 5 de enero de 1978, el título VIII, el de la organización territorial, fue el más duro de negociar. La solución constitucional fue no imponer solución uniforme alguna, sino dejar muchos caminos abiertos. Se siguió el modelo de permitir una mayor autonomía a aquellos territorios cuyos políticos mostraran un mayor sentimiento identitario distinto del español. La consecuencia ha sido el desdén hacia la identidad española, en beneficio de las reivindicaciones locales y de sus partidarios.
Los hombres de la Transición cerraron en falso el problema. Tarradellas aceptó la “irrenunciable unidad de España” en 1977, pero el Parlamento de Cataluña aprobó en diciembre de 1989 una declaración que reivindicaba el “derecho de autodeterminación” basándose en el preámbulo de su Estatuto de Autonomía. Y luego vino el plan Ibarretxe, y el paso del socialismo vasco y catalán a las filas nacionalistas, lo que ha deparado el actual proyecto catalán de reforma estatutaria, contrario a los principios básicos de cualquier democracia liberal.
Lo más popular
-
Los funcionarios ancianos, los más perjudicados por el fin de Muface: las aseguradoras podrían rechazarlos -
Vídeo: Sumar señala a Íker Jiménez desde el Congreso: "Se han dicho mentiras inhumanas" -
Liverpool - Real Madrid, en directo: última hora y novedades -
Vídeo: Risas y hasta aplausos ante la desfachatez de Sánchez al hablar del uso "patrimonialista del Estado" -
Interior pide dinero a los policías para que ayuden al Estado a pagar el desastre de la DANA
Ver los comentarios Ocultar los comentarios