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Reyna, un Gaspart en potencia

Lo más sensato es que Joan Gaspart hubiera convocado elecciones a la presidencia del Barcelona nada más presentar su dimisión. El ex presidente no supo ni siquiera marcharse, dejando a un títere suyo –Enric Reyna– en el cargo, como si la presidencia del Fútbol Club Barcelona fuera una suerte de monarquía hereditaria. La marcha de Gaspart tranquilizó a los socios, divididos y en pie de guerra, y esa relativa paz social confunde ahora a Reyna que ha caído en el error de pensar que ha sido su gestión la que ha devuelto la tranquilidad al club. Los socios sólo exigían que se fuera cuanto antes Gaspart y fue exclusivamente su marcha la que logró el milagro de tranquilizar los ánimos.

Y ahora Reyna amenaza con seguir, y lo hace en base a un discurso tan memo que no resiste el más mínimo análisis. Se pregunta el actual presidente interino lo siguiente: "Si cuadramos las cuentas y ganamos una de las cuatro Copas de Europa, ¿por qué no voy a seguir?"; y a continuación añade: "si me lo piden los socios"... ¿Cómo se lo van a pedir lo socios si no convoca elecciones? Es más, Reyna –consciente de que en un proceso electoral no tendría la más mínima posibilidad de salir elegido– ya dijo en su día que no encabezaría ninguna candidatura. Es un circulo vicioso: ¿cómo le van a decir los socios si quieren que siga si no se presenta a las elecciones? Interpreto que Reyna está buscando un atajo al que asirse y que, en caso de que el equipo diera un "pelotazo" deportivo, él lo interpretaría como un aval a su gestión. Una filfa, vamos.

El otro día dijo Johan Cruyff en "El Tirachinas" de la Cadena Cope que no le extrañaría que no se convocaran elecciones. Eso supondría un desastre absoluto para el club. Gaspart quiso vendernos la moto de que aguantaba por el interés del Barcelona, cuando lo que sucedía es que estaba soportando el chaparrón con la esperanza de que en algún instante saliera el sol. Ojo, que saliera el sol para él, no para el club. Como resulta que ya no caen rayos y truenos, y que el equipo incluso ha jugado un par de partidos bien, ahora Reyna se apunta al mismo carro que el ex presidente.

No me extrañaría nada que Florentino Pérez estuviera moviendo sus hilos para apoyar a Reyna, como hizo en su momento con Gaspart. El fichaje de David Beckham pasaría así a segundo plano. ¿Saben lo que supondría para el Real Madrid tener en la presidencia del Barcelona a un discípulo de Gaspart? Eso no tiene precio. Eso no se compra ni con dos torres. Esa sí que es una buena lotería y no la de Navidad.

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