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Los dos mil equipos de don Luis

Hay que ver la suerte que tiene Luis con ofertas de dos mil equipos para trabajar la próxima temporada. A eso le llamo yo ser un entrenador solicitado y lo demás son tonterías. Según mis cuentas por Luis "beberían los vientos" (esta por Manolo Esteban) no sólo la Primera, Segunda, Segunda B y Tercera divisiones españolas al completo, sino también –para completar el cupo– las Ligas portuguesa, francesa, italiana, alemana, holandesa, argentina y brasileña. Porque, si prestamos un poquito de atención y nos fijamos como es debido en la confesión realizada por Luis a sus jugadores, no son cien ni tampoco mil los equipos que le esperan al "sabio" sino dos mil. ¡Ahí es nada! ¡Dos mil! Así tampoco es de extrañar que le importe un carajo que le echen los Gil porque él –no sé si lo saben– tiene dos mil equipos para entrenar la próxima temporada. Dos mil. 2.000.

Pronto habrá autobuses de turistas que visiten el Cerro del Espino igual que en Roma te enseñan el lugar exacto donde se rodó la escena de las cuádrigas de la película "Ben-Hur"... "A su derecha pueden ver el Cerro del Espino... En aquella loma fue donde Luis les dijo a sus jugadores que les iba a sofronizar... Un poco más allá se produjo la famosa escena de los dos mil equipos"... Porque –como sucedió en el caso de Romario, a quien citó en la banda aprovechando la presencia de las cámaras de televisión– Luis actúa. Este miércoles incluso apuntó a los objetivos: "aquellos me pondrán a parir pero me da igual". ¿Y por qué le da igual que le pongamos a parir? Muy sencillo: porque él tiene dos mil equipos para entrenar la próxima temporada.

Ahora Luis, que hasta hace poco se quejaba amargamente de la calidad de sus futbolistas, quiere clasificar al Atlético para la Champions "por lo civil o por lo criminal". Lo que no sabemos es con cual de las veintitrés alineaciones diferentes que ha probado a lo largo de las veintitrés jornadas que se llevan jugadas hasta la fecha quiere conseguirlo. Y no creo que lo logre. Si hay algo que realmente odian los futbolistas profesionales es que les pongan en evidencia delante de todo el mundo. Y a Luis –quizás precisamente porque tiene dos mil equipos para entrenar el año que viene– le encanta ciscarse en la "cocina" del vestuario en cuyo interior aseguran los jugadores que hay que lavar los trapos sucios. Es probable también que sepa ya que no va a continuar en el Atlético de Madrid. Por lo tanto ya son sólo mil novecientos noventa y nueve.

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