Cada vez que le escucho a Clemente referirse a la prensa como la "prensa de Madrid" me recorre un escalofrío por todo el cuerpo. El sábado volvió a repetirlo en Gijón, en unas charlas que organiza el Colegio de entrenadores. "La prensa de Madrid patatín, la prensa de Madrid patatán"... Afortunadamente todo el mundo sabe qué paso con Javi Clemente cuando fue seleccionador nacional, pero si aún quedara alguien desconocedor de aquella época, por las palabras de Clemente podría interpretar que nosotros desfilamos aquí hacia el trabajo con la camisa azul y cantando el "cara al sol", y que a él le "crujimos" por soltarnos cuatro frescas a la cara. Nada más lejos de la realidad. A Clemente le echaron porque cuando se cruzaba con determinados periodistas por los pasillos les llamaba "hijos de puta" y porque, entre otras minucias, un buen día se bajó los pantalones para enseñarles el trasero a unos fotógrafos. El suyo sí que fue, si se me permite la expresión, un auténtico "cara al sol".
De existir, como predica Clemente, una arpía "prensa de Madrid", una prensa obstruccionista y rencorosa, la verdad es que tuvo poco peso a la hora de conseguir que le echaran de la selección. Él estuvo en ese banquillo seis años y un día. Más tiempo que Vicente Miera. Más que Luis Suárez. Más que José Emilio Santamaría. Más tiempo, incluso, que José Antonio Camacho, histórico y querido ex futbolista del Real Madrid. Lo que ocurre es que el movimiento (no el del "cara al sol", el otro, el movimiento físico) se demuestra andando, y como en el chiste Clemente anduvo medio atontolinado mientras codirigió la federación española de fútbol. ¿Un vasco al frente del equipo nacional español?... Fenomenal, aunque todavía me pregunto por qué la selección no fue nunca a jugar a San Mamés o Anoeta. Mal que nos pesara en su día, el entrenador de Baracaldo no pasó a la historia por sus buenos resultados deportivos sino porque en un partido colocó al portero Molina como delantero.
La milonga de Clemente ya no cuela, aunque sí he de reconocerle que a Camacho se le trató periodísticamente mucho mejor que a él (bien es cierto que el murciano nunca hizo distingos entre "amigos" y "enemigos" aunque sacara en más de una ocasión los pies del tiesto). Los amiguetes de Clemente querían demostrar a través de complicadísimas fórmulas matemáticas que Javi era un "crack". Lo mismo pasa ahora con los de Camacho. Pero la selección, que yo sepa, cayó con ambos en los cuartos de final. Por eso abogo porque le den su oportunidad a Iñaki Sáez, a ver si de una vez por todas tenemos un seleccionador nacional "normal". A ver si por fin jugamos al fútbol.

La "prensa de Madrid"
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