La situación económica de los clubes españoles queda maravillosamente reflejada con aquella anécdota que ya conté en alguna otra ocasión y que tenía como protagonista a Oscar Wilde. El poeta, sabedor de que estaba agonizando, pidió que le llevaran champagne y caviar a la habitación del hotel en el que se encontraba alojado. Cuentan que al entrar el camarero a Wilde no se le ocurrió otra cosa que exclamar lo siguiente: “¡Estoy muriendo por encima de mis posibilidades!”. Los clubes españoles de fútbol llevan demasiado tiempo viviendo por encima de sus posibilidades, con respiración asistida; no habría cruces suficientes si hubiera que enterrar a todos aquellos que están en bancarrota. Quien lo sabe mejor que nadie es Gerardo González Movilla, presidente de los futbolistas españoles.
El fútbol español es un inmenso agujero negro de aquellos que nos enseñaba Carl Sagan en la serie “Cosmos”; el nuestro, sin embargo, no absorbe energía sino dinero a espuertas. Con la puesta en marcha de la ley de sociedades anónimas deportivas se pensó que la racionalidad y la responsabilidad regirían todos y cada uno de los movimientos de los clubes. Naranjas de la china. La Liga española es un castillo de naipes que nadie sabe cómo sobrevive y que cualquier día nos dará a todos un buen susto en forma de nuevo plan de viabilidad.
Ahora los clubes han encontrado el chollo de la recalificación. La del Real Madrid ha sido probablemente la más llamativa, pero no ha sido la primera ni tampoco será la última. “El Periódico de Cataluña” desvela una información según la cual el Barcelona podría también beneficiarse de la recalificación de unos terrenos adyacentes al Nou Camp. ¿Cuanto sacaría Gaspart?... 25.000 millones de pesetas. Así le pueden recalificar a uno con total tranquilidad y, de paso, puede seguir gastándose lo suyo y lo de los demás en fichajes estratosféricos. “¡Champagne y caviar que paga el Ayuntamiento!”.
Yo tengo la inmensa fortuna de que me gusta el fútbol pero ¿y aquel ciudadano español al que no le interese lo más mínimo? ¿debe ser él también “paganini”? (En realidad no debería serlo nadie). Seguro que si Wilde viviera habría probado a morir por encima de sus posibilidades presidiendo un club de fútbol español. Ya sabe: si tiene problemas económicos, pida que le recalifique el Ayuntamiento. Todos felices.

El chollo de las recalificaciones
En Deportes
0
comentarios
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal