
La intención inicial era, según el mandatario francés, que la cumbre tuviera lugar cuanto antes, "posiblemente", antes de finales de noviembre. La Casa Blanca afirmó, previamente al encuentro, que Bush, al que solamente le quedan tres meses en el cargo, quiere escuchar ideas de todos los líderes, no solamente de los europeos, sino también de los asiáticos y de los países en vía de desarrollo. "Para que esta reunión pueda ser un éxito, tenemos que estar abiertos a buenas ideas de todo el mundo", sostuvo Bush en Camp David.
En opinión de Sarkozy, la comunidad internacional está colaborando estrechamente para paliar los efectos de la crisis. "Estamos hablando con la misma voz", afirmó, a la vez que señaló que la crisis también proporciona "una gran oportunidad" para revisar las políticas financieras. Por su parte, Durao Barroso también hizo un llamamiento a que la comunidad internacional promueva una respuesta rápida a la crisis."Necesitamos un nuevo orden financiero global", señaló.
Sarkozy y Durao Barroso intentan convencer a Bush de que ahora es una buena oportunidad para dar un nuevo impulso a iniciativas dirigidas a coordinar mejor el control de los mercados financieros. Bush no respondió a las sugerencias de los dos mandatarios europeos, pero sí indicó que en esa crisis y en un nuevo orden global del sistema financiero "es esencial" que preserven "los fundamentos del capitalismo democrático".
El presidente estadounidense consideró antes de la reunión, asimismo, que es importante que resistan al aislamiento y que continúen con las políticas de mercado abierto, una opinión que compartió Sarkozy. "Queremos trabajar mano a mano con los estadounidenses para crear el capitalismo del siglo XXI", declaró el mandatario galo.
La oferta de Bush de presidir la cumbre de líderes se produjo a pesar de que la Casa Blanca había dicho previamente que no iba a haber grandes anuncios en la reunión trilateral. Sarkozy y Durao Barroso llegaron a la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, procedentes de Canadá, donde participaron en una reunión con el recién reelecto primer ministro Stephen Harper.
La reunión de trabajo en Camp David fue seguida de una cena, en la que analizarán junto a Bush cómo coordinar la respuesta de los países desarrollados a la grave crisis financiera