
(Libertad Digital) En una entrevista que concede a El Mundo a raíz de la publicación de su libro “La verdad de la mentira”, Gonçalo Amaral revela que cree saber más de lo que dice el expediente, y defiende a capa y espada su línea de investigación, que defiende que Kate y Gerry McCann son los principales sospechosos.
Esta conjetura choca con la del secuestro, sostenida por la familia y la policía británica. Lo cierto es que ninguna de las dos teorías ha pasado del terreno especulativo, que la Fiscalía portuguesa archivó el caso Madeleine por falta de pruebas y que los padres fueron exculpados.
El comisario Gonçalo Amaral nunca lo dudó y ya lo aventuró: “El proceso acabaría siendo archivado”. Los hechos le dieron la razón. Ahora, en “La verdad de la mentira” reabre la carpeta; en parte, porque rechaza la palabra fracaso. A pesar de que los resultados brillan por su ausencia.
Amaral habla de que los padres siempre han defendido que la niña estaba viva y que fueron ellos los primeros en plantear que Maddie podía estar muerta, y de la incongruencia de los testigos, una serie de detalles que le llevan a pensar en la culpabilidad de los McCann. Su teoría: "Gerry McCann escondió el cadáver de Madeleine en la playa. Y al cabo de unos días lo trasladó a su coche". Y sobre la muerte, Amaral defiende que fue un accidente, provocada por una caída o por una excesiva dosis de somníferos: “No creo que los padres la mataran”.
Durante la entrevista a El Mundo, Amaral sostiene que Kate y Gerry McCann mantienen la hipótesis del secuestro por miedo a la legislación británica, según la cual en Reino Unido, si dejas a un niño solo, te quita la custodia, y porque “si admiten que Maddie ha muerto, dejan de cobrar un fondo de más de un millón de libras”.