L D (EFE) Mientras las agencias internacionales de ayuda se preparan para el envío y reparto de alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad, además de agua potable, para los más de 200.000 monrovianos, de una población de 1,5 millones, desplazados tras huir del fuego cruzado y que carecen de lo más mínimo para sobrevivir. También el hospital JFK, el único que tiene capacidad para practicar cirugía de guerra en la ciudad y que es asistido por personal de la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras, recibirá nuevos suministros que paliarán la escasez sufrida en las dos últimas semanas.
El despliegue de los soldados de la Comunidad Económica de los Estados de África del Oeste (CEDEAO) se produce tras el anuncio de dimisión el pasado sábado del presidente liberiano, Charles Taylor. El abandono del poder por Taylor es requisito imprescindible del plan de paz acordado en Accra, la capital de Ghana, por los líderes de los 14 países que forman la CEDEAO, a cuya reunión asistieron representantes de la ONU y de Estados Unidos, que aprobaron la iniciativa. El documento de Accra, estipula también la necesidad de que Taylor, reconocido "señor de la guerra", salga del país y acepte la oferta de exilio hecha por Nigeria, aunque fuentes allegadas a la presidencia aseguran que éste no dejará Liberia hasta que no sean retirados los cargos de crímenes de guerra y contra la humanidad que pesan sobre él.
El Tribunal Especial de Sierra Leona, establecido con el beneplácito de la ONU, emitió el pasado mes una orden de caza y captura contra Taylor por su supuesta participación en la guerra civil sierraleonesa a favor de los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (FRU). El mandatario liberiano recibió a cambio acceso a los diamantes extraídos en las áreas del norte de Sierra Leona bajo el control del FRU, grupo rebelde que se caracterizó en los diez años de guerra civil por su barbarie contra la población civil, con mutilaciones de miles de personas, a las que cortó brazos, piernas, orejas y labios, por "simpatizar" con el Gobierno.
El despliegue de los soldados de la Comunidad Económica de los Estados de África del Oeste (CEDEAO) se produce tras el anuncio de dimisión el pasado sábado del presidente liberiano, Charles Taylor. El abandono del poder por Taylor es requisito imprescindible del plan de paz acordado en Accra, la capital de Ghana, por los líderes de los 14 países que forman la CEDEAO, a cuya reunión asistieron representantes de la ONU y de Estados Unidos, que aprobaron la iniciativa. El documento de Accra, estipula también la necesidad de que Taylor, reconocido "señor de la guerra", salga del país y acepte la oferta de exilio hecha por Nigeria, aunque fuentes allegadas a la presidencia aseguran que éste no dejará Liberia hasta que no sean retirados los cargos de crímenes de guerra y contra la humanidad que pesan sobre él.
El Tribunal Especial de Sierra Leona, establecido con el beneplácito de la ONU, emitió el pasado mes una orden de caza y captura contra Taylor por su supuesta participación en la guerra civil sierraleonesa a favor de los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (FRU). El mandatario liberiano recibió a cambio acceso a los diamantes extraídos en las áreas del norte de Sierra Leona bajo el control del FRU, grupo rebelde que se caracterizó en los diez años de guerra civil por su barbarie contra la población civil, con mutilaciones de miles de personas, a las que cortó brazos, piernas, orejas y labios, por "simpatizar" con el Gobierno.