L D (EFE) La muerte de Klestil, que en ese momento estaba rodeado de sus familiares, se ha producido por un fallo multiorgánico general, tras los severos daños sufridos por la falta de oxígeno que padeció el presidente en la madrugada del lunes, como consecuencia de los dos paros cardíacos consecutivos que le sobrevinieron en su residencia oficial.
Tras ser reanimado por uno de sus guardaespaldas, el jefe del Estado fue transportado en helicóptero a una unidad de cuidados intensivos del AKH donde fue inmediatamente sometido a un coma artificial por sus médicos, que no ha servido para impedir la muerte de Klestil.
Tras ser reanimado por uno de sus guardaespaldas, el jefe del Estado fue transportado en helicóptero a una unidad de cuidados intensivos del AKH donde fue inmediatamente sometido a un coma artificial por sus médicos, que no ha servido para impedir la muerte de Klestil.
A pesar de que el presidente austriaco nunca llegó a recuperarse plenamente de las consecuencias de una pulmonía atípica que sufrió en 1996, cuando también tuvo que ser inducido a un coma artificial, el repentino empeoramiento de su salud ha sido una sorpresa para su familia y para todo el país, puesto que, incluso, la agenda de Klestil para esta semana estaba repleta de diversos actos de despedida de su cargo.