Es lo menos que se puede hacer por esas víctimas de la locura de los Castro, los amiguetes de ZP y sus miembras y miembros. Dios los cria y ellos se juntan.
Y pensar que Desatinos le escupió en la cara.
Qué palpelón el del Desatinos y su maestro de ceremonias, el Payasete de la Moncloa.