
Mariano García Calatayud, el jubilado español detenido el pasado sábado en Jersón por las tropas rusas, permanece en paradero desconocido tras ser puesto en libertad a última hora de este jueves. Ni su amiga ucraniana ni su familia en España han recibido llamada alguna de Mario -como se le conoce en el país- desde que el empresario español Julio Suárez confirmase su liberación. La hipótesis que se baraja en estos momentos es que pueda estar escondido. Sin embargo, su implicación en las protestas ciudadanas y su carné de voluntario veterano de guerra hacen que sus allegados teman por su vida.
El Ministerio de Exteriores, mientras tanto, sigue sin confirmar ni desmentir ningún extremo: ni su detención, ni su posterior puesta en libertad. Oficialmente, lo único que tienen sobre la mesa es la denuncia de sus amigos y familiares, que aseguran haberle perdido la pista después de que el pasado sábado participase en una manifestación ciudadana en Jersón.
Las gestiones para su liberación
Ante la pasividad de las autoridades españolas, su entorno se encomendó desde el primer día a la ayuda que les brindó Julio Suárez. Su hijo Vitali, residente en esta ciudad del sur de Ucrania y amigo del valenciano, lidera un grupo de ayuda ciudadana que llevaba días negociando directamente con las tropas rusas su puesta en libertad.
Pasadas las 16:30 horas de este jueves, Julio enviaba a LD el siguiente mensaje: "Puedo confirmar que la persona que enviamos a verificar el estado de Mario en la cárcel de la policía en Jersón ha confirmado que está vivo y que, en el transcurso de dos o tres días, habrá buenas noticias".
Hora y media más tarde, el empresario volvía a ponerse en contacto con nosotros: "¡Mario está libre!". Según su relato, las tropas rusas habían decidido soltarle y Vitali y sus amigos habían enviado a una persona a recogerle en coche. Sin embargo, "cuando llegó allí, Mario se había marchado a pie".
¿Escondido por miedo?
Desde entonces, no han parado de buscarle. "No sabemos en qué estado ha salido y si es que por miedo se está ocultando", asegura Julio. Su amiga Olena, sin embargo, tiene serias dudas sobre que realmente haya sido puesto en libertad, ya que no concibe que siga sin ponerse en contacto con ella.
Mario, antiguo funcionario del Ayuntamiento de Carlet, llegó a Ucrania en 2014, en plena guerra de Crimea. Desde entonces, ha realizado labores de ayuda humanitaria, motivado por las historias que su padre le contaba cuando era pequeño sobre las familias ucranianas que acogieron a niños valencianos durante la Guerra Civil. A lo largo de estos años también ha participado en numerosas protestas ciudadanas y contaba con un carné de voluntario veterano de guerra. Precisamente por eso, él mismo ya aventuraba que algún día sería detenido por las tropas rusas.


