L D (EFE)
El motín comenzó a primeras horas del miércoles, en medio del rutinario recuento de presos, y apenas este jueves por la mañana pudo ser controlado. Según confirmaron las autoridades, los desórdenes empezaron con una pelea entre bandas rivales que se saldó con al menos cuatro presos asesinados por otros detenidos. Dos empleados de la cocina, dos obreros y cuatro carceleros fueron tomados como rehenes, pero dos fueron liberados al caer la noche. Los otros seis permanecían retenidos y atados a sendas bombonas de gas situadas a las puertas del penal.
En los pabellones donde estalló el motín se encontraban al menos diez de los jefes del narcotráfico más poderosos de la ciudad, entre ellos Fernando Da Costa. Conocido como “Fernandinho Beira Mar”, Da Costa fue extraditado el año pasado desde Bogotá tras haber sido detenido en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Beira Mar está considerado como el más poderoso narcotraficante de Brasil y, según comprobó la policía, sigue manejando los negocios de su banda desde Bangú I.
Pasada la medianoche, la policía negociaba la rendición, pese a que hasta el propio presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, aprobó el uso de la fuerza para reducir a los amotinados en caso de que “no quede otra alternativa”, según su portavoz, Alexandre Parolla. La entrada de la policía en el presidio era obstaculizada además por miembros del sindicato de carceleros, quienes pretenden impedir una acción violenta para proteger la vida de los rehenes, manifestó un portavoz. En medio de las negociaciones, la gobernadora de Río de Janeiro, la socialista Benedita da Silva, informó de que había destituido al director del penal, Ricardo Couto, y a doce carceleros.
En los pabellones donde estalló el motín se encontraban al menos diez de los jefes del narcotráfico más poderosos de la ciudad, entre ellos Fernando Da Costa. Conocido como “Fernandinho Beira Mar”, Da Costa fue extraditado el año pasado desde Bogotá tras haber sido detenido en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Beira Mar está considerado como el más poderoso narcotraficante de Brasil y, según comprobó la policía, sigue manejando los negocios de su banda desde Bangú I.
Pasada la medianoche, la policía negociaba la rendición, pese a que hasta el propio presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, aprobó el uso de la fuerza para reducir a los amotinados en caso de que “no quede otra alternativa”, según su portavoz, Alexandre Parolla. La entrada de la policía en el presidio era obstaculizada además por miembros del sindicato de carceleros, quienes pretenden impedir una acción violenta para proteger la vida de los rehenes, manifestó un portavoz. En medio de las negociaciones, la gobernadora de Río de Janeiro, la socialista Benedita da Silva, informó de que había destituido al director del penal, Ricardo Couto, y a doce carceleros.
