
El estreñimiento o constipación se define como la evacuación de heces excesivamente secas, escasas o infrecuentes (menos de una deposición cada dos días). En el individuo con hábito intestinal normal la defecación es indolora, no requiere un esfuerzo excesivo y la sensación de evacuación del recto es completa, mientras que el paciente con estreñimiento no cumple en general uno o más de estos tres criterios.
El estreñimiento habitual se desarrolla de forma insidiosa, con pocos síntomas en un primer momento, por lo que muchas veces los padres y el propio niño no pueden precisar el comienzo del cuadro. Un síntoma que casi nunca falta son los dolores abdominales, localizados de forma difusa en el lado izquierdo o a modo de cólicos periumbilicales. En otras ocasiones hay inapetencia, sensación de plenitud tras las comidas y a veces febrícula por la reabsorción excesiva a través de la mucosa del intestino grueso de sustancias con leve poder para elevar la temperatura corporal.
Un signo clínico importante en el estreñimiento grave infantil es la aparición de falsas diarreas y del manchado involuntario o encopresis secundaria . Corresponde a la salida de heces líquidas, mucosas y fétidas, por rebosamiento de la masa fecal impactada en la zona anorrectal que interfiere con el mecanismo oclusivo normal.
Causas
Falta de actividad física habitual del niño en edad escolar, sobre todo en los medios urbanos. Malos hábitos alimentarios con una dieta con pocos residuos alimentarios. A una dieta rica en legumbres, vegetales y cereales le ha venido a sustituir otra en la que es masiva y preponderante la presencia de alimentos de rápida y casi total digestión en los niveles altos del aparato digestivo. Represión del estímulo de defecación : es el caso de los que no toman con tranquilidad las comidas principales y de modo especial el desayuno y no tienen unos minutos entre la ingesta y la incorporación al colegio para realizar la defecación.
Otras veces el niño inhibe el reflejo de defecar cuando está jugando y al cabo de un tiempo ese reflejo desaparece. También es muy frecuente que los niños repriman el reflejo y la necesidad de defecar durante las horas de escolarización por rechazo a utilizar los retretes del colegio. Un factor psicológico es la resistencia que el niño puede ofrecer a los excesivos intentos educativos por parte de la madre sobre la evacuación intestinal. Con gran frecuencia se trata de madres perfeccionistas y ansiosas que tratan de conseguir que el niño haga sus deposiciones en el orinal desde muy temprana edad.
Tratamiento
1. Establecimiento de una dieta correcta . Los niños deben recibir una dieta mixta adaptada a su edad y variada que incluye siempre la ingestión de frutas, cereales, verduras y vegetales crudos, reduciendo la de lácteos.
2. Instauración de adecuados hábitos de defecación . El niño debe intentar realizar la deposición inmediatamente después de una comida, aprovechando el natural reflejo gastrocólico que en ese momento moviliza el intestino.
3. Medicación. Si el recto se halla lleno de masas fecales duras será conveniente evacuarlas mediante la aplicación de supositorios de glicerina o los microenemas de esta misma sustancia adicionados de otras de suave efecto laxante como la manzanilla. En el niño de edad escolar, como en el sujeto de cualquier edad salvo situaciones muy concretas del adulto, los laxantes de acción enérgica deben estar proscritos por su potencial acción lesiva sobre la fina regulación motriz intestinal.
Veamos cuáles pueden utilizarse en la edad pediátrica, siempre bajo indicación del médico, con moderación y cuando han fracasado los métodos naturales y fisiológicos de la dietética. a) Incrementadores del bolo fecal. Son preparados a base de sustancias vegetales no digeribles que aumentan considerablemente de volumen al llegar a las porciones finales del aparato digestivo, sobre todo en el colon y recto. Los más utilizados contienen harina de avena. b) Lubricantes, emolientes. El más utilizado es el aceite de parafina. c) Laxantes osmóticos. Atraen hacia la luz intestinal una importante cantidad de agua con lo que el bolo fecal es más blando. Los de mejores resultados en pediatría son los compuestos de lactulosa, un azúcar no absorbible.
