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La Policía no alertó y el informe: mucho ruido, pocas nueces

El informe del CNIF sobre la invasión a Ceuta es un tongo que carece del más mínimo rigor.

El informe del CNIF sobre la invasión a Ceuta es un tongo que carece del más mínimo rigor.
Europa Press

Titulares a toda plana: "La Policía avisó del 'riesgo extremo' la víspera de la avalancha". No es cierto. La Nota Informativa del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CNIF) del 29 de julio no alerta de eso; al contrario. "Escenario: Entradas a nado + salto a la valla de forma coordinada. Probabilidad media-baja. Riesgo extremo". Pregunto a un miembro de los servicios de información cómo es posible afirmar que, siendo la probabilidad media-baja, el riesgo sea extremo: "El que ha redactado esa nota no fue al curso de Información. El riesgo es igual a la probabilidad por el impacto. Si afirmas que la probabilidad es cero, el riesgo es cero. O, dicho de otra manera, si afirmas que la probabilidad es muy baja, el riesgo nunca puede ser extremo".

El día anterior, el CNIF emitió otra nota informativa en la que descartaba que la sentencia del Tribunal Supremo fuese objeto de conversación en las redes sociales: "No se localiza ninguna palabra relacionada con la publicación de dicha sentencia… así como ningún término que incite a la movilización o al asalto masivo de la valla fronteriza". Por lo que la Policía Nacional concluye que "analizada la actividad en fuentes abiertas y contrastados los factores meteorológicos y operativos, se determina que: la sentencia y sus posibles efectos no constituyen actualmente una tendencia relevante en redes sociales".

Resumiendo: la Policía Nacional, por medio del CNIF, no alertó, sino todo lo contrario de lo que finalmente sucedería los días 30 y 31 de julio. Porque alertar es avisar, prevenir. Alertar no es informar de que están entrenando miles; eso ya lo ves en Tuiter. Sin embargo, lo que se traslada a la opinión pública es que, mientras los servicios de inteligencia y de información estaban a la luna de Valencia, la Policía cumplió con su deber y, por alguna causa que se nos escapa, nadie la escuchó.

"Pero el informe, ¿ese sí es un documento fetén?", me pregunta un conocido. Pues depende. Para unos titulares alarmistas, sí. Para chafar la intervención de Sánchez en el Congreso, también; pero para que un juez lo considere un documento mínimamente serio (y repito, mínimamente), pues seguramente no. Pregunto a un agente que sabe lo que es presentar informes a sus señorías: "La clasificación de determinados individuos como supuestos 'agentes de paisano' —basada exclusivamente en apreciaciones subjetivas relativas a su complexión física, indumentaria o actitud— carece por completo de rigor objetivo y, en consecuencia, de toda validez probatoria". Y añade: "La atribución de tal condición opera más como una impresión no verificable que como un dato contrastable, lo que introduce un margen de error inasumible en cualquier diligencia que aspire al mínimo estándar de fiabilidad exigible".

La opinión de otro agente (he hablado con cuatro y hay coincidencia): "El informe ha construido una hipótesis de planificación y dirección, pero no ha demostrado quién planificó, quién dirigió, quién coordinó ni mediante qué estructura se ejecutó la supuesta operación".

Un informe de inteligencia, me dice mi interlocutor, debe distinguir entre hechos acreditados, indicios e hipótesis, y aquí se parte de una hipótesis que no se demuestra. Una cosa es decir "los indicios son compatibles con una planificación organizada" y otra muy diferente afirmar que "existió una dirección estratégica perfectamente definida". Esto es lo que hace el informe sin probarlo. Porque, añade: "Permisividad no es igual a participación en la planificación. Por esa regla de tres, los guardias civiles ante la avalancha, al no poder hacer nada, ¿también colaboraron?", concluye.

Un tercer interlocutor añade: "El informe observa a personas que arengan o caminan en sentido contrario y asume que son agentes marroquíes porque facilitan el cruce. No demuestra que reciban órdenes de una jerarquía estatal, ni presenta comunicaciones interceptadas (SIGINT, inteligencia de señales) que vinculen esos actos con el mando marroquí. Es una inferencia sin eslabón probatorio". Insiste en esto otro de mis interlocutores: "Hay que aportar pruebas, grabaciones de emisoras de radio de la gendarmería, comunicados por las redes, informes solventes de confidentes... Un producto de estas características no debería haber salido de una unidad de análisis con pretensiones de rigor, y menos entregárselo a un juez".

El perjudicado de este lío está claro. Pero pregunto a quién beneficia. ¿Al PP? "Sin duda al CNP", afirma otro de mis interlocutores. Una reflexión madurada en años de experiencia. Continúa: "Ya están preparando el nuevo equipo para los que vengan. Además, quieren quitarle al CNI la responsabilidad interior y que haya dos servicios: CNI para el exterior y CGI (Comisaría General de Información) para el interior". Y mientras, Feijóo cabalga a lomos de Pegasus.

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