
El Mundo
"Argelia rompe con España por los argumentos falaces de Sánchez". Primero Marruecos, ahora Argelia, pero, ¿qué pretende Sánchez? Falta que Putin nos declare la guerra. Dice el editorial que "la inconsistencia en política exterior de este Gobierno es una triste evidencia". Sí, parece que su guapura no impresiona nada fuera de Europa. "Este miércoles, tras el pleno en el que Sánchez explicó su nueva posición con Marruecos, Argelia replicó fulminantemente. Primero, por la tarde, al suspender el Tratado de Amistad con España. Después, por la noche, ordenando a sus bancos bloquear las relaciones comerciales". Vamos, que les dejó impresionados la desfachatez del personaje. "A nadie se le ocultan las previsibles consecuencias de este portazo en la factura del gas, que depende en buena medida del suministro argelino. Si se logra restablecer la amistad será a un alto precio, en mitad de una escalada inflacionista y una guerra de la que no se ve el final. El coste del cesarismo irresponsable de Sánchez lo vamos a pagar todos los españoles". Eso al presidente se la trae al pairo. Él no paga.
El editorial habla de la tontuna temeraria esa de abolir la prostitución. "Una sociedad abierta, avalada por un Estado de derecho laico, debe asegurarse de abolir una sola cosa: la falta de libertad".
"El problema es que criminalizar la prostitución y cerrar los clubes, siguiendo el fracasado modelo francés, surte efectos dramáticamente contraproducentes que padecerán especialmente aquellas a las que se pretendía salvar. Relegar a un sector de la población a la clandestinidad en pisos irrastreables —es ingenuo creer que tras la abolición dejarán de ejercer la prostitución— supone no solo condenarlas al menosprecio y la discriminación, sino también multiplicar su riesgo de exposición al contagio de enfermedades, favorecer la violencia impune de chulos y clientes en lugares imposibles de vigilar por la policía y obstaculizar el trabajo de las ONG que las asisten y orientan. Si la explotación es fruto de la alegalidad actual, la clandestinidad que nazca de la prohibición será caldo de cultivo de una criminalidad peor". Eso está más que comprobado. El Gobierno está poniendo en peligro las vidas de miles de mujeres y hombres y será responsable y culpable de cada uno de los crímenes que sucedan a partir de ahora.
El País
"Argelia congela el comercio con España por el giro con el Sahara". "Albares dice que no teme por el gas". ¿Puede el gobierno, si no es mucho pedir, no provocar más incendios? "El Gobierno mantiene su posición sobre el Sáhara pese a las medidas de presión de Argelia". "Las represalias del país africano ponen en riesgo la cooperación bilateral contra la inmigración y el terrorismo y exportaciones españolas por un valor de 2.000 millones anuales". Es que el chulo de Moncloa va por la vida como va por España, con sus genitales por delante. Un poco de diplomacia, señor Sánchez.
Dice el editorial que "Desde el primer momento la gestión del cambio de posición en relación con el Sáhara Occidental ha estado dominada por la opacidad y por un posible error de cálculo". ¿Error de cálculo? Desde el desaguisado de Ghali todo ha sido un desastre. ¿Es que no hay nadie con dos dedos de frente en el PSOE?
"Mejor hablar de vacas que de Vox", dice Cué. "Moreno, con una campaña amable y en sordina, consigue de momento evitar que la idea de Macarena Olona como futura vicepresidenta monopolice la campaña". "La izquierda no logra que la campaña se centre en el gran elefante en la habitación que sí tuvo una presencia mucho mayor en las elecciones de Castilla y León, algo decisivo para que el PSOE tuviera un resultado mejor de lo esperado: la posibilidad de que Vox entre en el Gobierno, con Macarena Olona como vicepresidenta". A lo mejor, Cué, es que a los andaluces les da más asquito ver a Pedro Sánchez abrazadito a los otegis y josus ternera y a los rufianes que les insultan más que a Macarena Olona, que es una histriónica, pero no les ha hecho nada. No sé, piénsalo.
Daniel Gascón, el disidente de El País, se rebela contra la abolición de la prostitución. "Las mujeres son libres de hacer con su cuerpo lo que nosotros digamos", dice. "El proxenetismo ya estaba penado y la nueva regulación, que extiende el castigo a casos sin relación de explotación, introduce zonas borrosas, pero ya se aclararán los jueces", a los que no han consultado. "Tampoco se ha hablado con los colectivos de mujeres que practican la prostitución, pero ¿qué podría aportar la gente directamente implicada?", dice con ironía. A quién se le ocurre que el Gobierno pregunte a los interesados a la hora de legislar. Aquí ordenan y mandan Irenita y Sánchez y los demás punto en boca.
ABC
"Argelia rompe su amistad con España por el giro en el Sahara". Dice el editorial que esta reacción "no es casual ni anecdótico, sino grave para los intereses españoles". "El Gobierno negoció a oscuras con Rabat, cometió un error tratando en España de incógnito al líder del Frente Polisario, y terminó por encrespar al régimen marroquí. Para resolverlo, se sometió al chantaje de Rabat y las consecuencias de momento son estas: menos gas, más caro y una diplomacia de bajura". El déspota de Sánchez cree que puede tratar a todo el mundo como trata a los españoles que no son etarras, ultraizquierdistas o golpistas, como si fueran basura.
Alberto García Reyes vuelve al debate andaluz y Olona en particular. "La actuación más desconcertante fue la de Macarena Olona, sobreactuada y artificial. La candidata de Vox habló derrapando y, sobre todo, recitando sus retahílas más conocidas, desnaturalizadas con su tono impostado, a veces arrogante, a veces insolente". "Y ahí patinó. La alicantina tiene empaque y oratoria, pero en Andalucía gusta la naturalidad y se detesta el postureo". Se está pasando de andaluzeo.
"Tiene tiempo de recuperarse porque le sobra aptitud. El problema es de actitud. De momento, la estrategia no le está funcionando porque va pasada de revoluciones y porque el andaluz aborrece su visión folclorista de viajera romántica, esa mirada distorsionada de Irving o Gautier a un paraíso de lunares y caravanas". Le falta subir a caballo a la Giralda.
Sostres tampoco está de acuerdo con la estupidez de abolir la prostitución. "La prohibición de la prostitución no es una manera de proteger a las chicas sino otro narcisismo de la izquierda que sólo busca protegerse electoralmente con medidas ficticias y que de llevarse a cabo empeorarían dramáticamente el trabajo y la vida de las afectadas. Como con las drogas, un mercado negro de putas estaría controlado por organizaciones criminales sin escrúpulos, que no ofrecerían ninguna garantía ni a los clientes ni a las profesionales". Lo dicho, a ver cómo lidia Sánchez con los cadáveres de mujeres en los descampados por su culpa.
"Si nos proponemos cambiar algo, y mejorarlo, el único camino es asumir la realidad y legislar sobre ella. La prostitución, al margen de las consideraciones morales de cada cual, forma parte de nuestras vidas". "Sólo una legislación valiente, con que la izquierda se enfrente a sus contradicciones y defienda a las prostitutas como a cualquier otro trabajador, protegerá de un modo eficaz y tal vez redentor a unas chicas que si han llegado hasta aquí, más que por pobres, es porque fueron abandonadas; y no puede ser la respuesta de un país compasivo y generoso volverlas a abandonar". Pedir a la izquierda que sea valiente, que se deje de infantilismos y demagogia barata es pedir peras al olmo.
La Razón
"España arriesga el gas y casi 3.000 millones de ventas a Argelia". Brillante, Pedro, brillante, te has cubierto de gloria. Es que no da una este tipo.
Marhuenda sigue cabreado con Sánchez por llamar estorbo a Feijóo. "Sánchez, estuvo muy desafortunado el martes al utilizar la palabra 'estorbar' en su respuesta a la pregunta que le realizó Feijóo en el Senado. Cuanto más reflexiono sobre ello me resulta más inaceptable". Tampoco pierdas el sueño, Marhu. "Esta idea de que la oposición molesta trasluce una clara soberbia y un sentimiento injustificable de superioridad". Hombre, pues Sánchez en estado puro. "Es una posición inaceptable en cualquier democracia".
"Es verdad que la Moncloa produce un inquietante mal de altura a todos sus inquilinos, que olvidan que son temporales. Ninguno ha sido inmune a ese aislamiento que produce el poder y la toma de decisiones. Hasta pueden considerar que son unos incomprendidos. A esto hay que añadir la 'corte' de pelotas políticos y mediáticos que loan todas sus gracias". Que le loan, punto. Da vergüenza ajena ver algunas televisiones, en concreto tu cadena hermana, Marhu.





