
El presunto propietario del megayate "Valerie", el oligarca ruso Sergey Chemezov, sería el primer afectado en España por las sanciones económicas de los países e instituciones occidentales contra los intereses rusos. Chemezov es el presidente de Rostec, el consorcio industrial y defensa ruso, así como un alto cargo de "Rusia Unida", el partido de Putin, y amigo de este de los tiempos de ambos como agentes del KGB en la extinta Alemania del Este.
El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha dado orden de retener la lujosa embarcación, atracada en el puerto de Barcelona. En una nota hecha pública este martes, el Gobierno informa de que "se recabará la información precisa para constatar que el buque no es de propiedad, tenencia o control de una persona física o jurídica incluida en la lista de personas y entidades sancionadas por el Consejo Europeo, tras la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso".
Se especula con la posibilidad de que el barco, de 85 metros de eslora y 13,8 de manga y con bandera de San Vicente y las Granadinas, no se pueda relacionar con Chemezov, uno de los oligarcas más cercanos a Putin, de quien se hizo amigo cuando ambos vivían en los mismos apartamentos de Dresde reservados a agentes del KGB. Con la caída del muro, comenzó una carrera en la administración siempre bajo el patrocinio de Putin, que acabó por nombrarle presidente de Rostec, un consorcio industrial con múltiples ramificaciones.
Contra Chemezov y sus intereses económicos ya había actuado la administración Obama, que le prohibió la entrada en los Estados Unidos en 2014 por la primera agresión rusa a Ucrania. Ahora se ha dado orden de congelar sus activos.
"Hasta nueva orden"
La nave fue construida en el astillero alemán Lürssen y cuenta con seis pisos y diecisiete cabinas. La tripulación está formada por casi treinta personas. El "Valerie" está valorado en unos cien millones de euros y su mantenimiento anual cuesta unos quince millones.

