
La provincia de Segovia está siendo el escenario de un conjunto de tragedias simuladas que llevan a España hasta una situación de emergencia nacional. El objetivo, probar las capacidades de respuesta de los principales servicios de emergencia y adiestrar al Cuartel General de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en situaciones donde el nivel de alerta llega al escalón más alto.
En este ejercicio han participado más de 2.000 efectivos, pertenecientes a la propia Unidad Militar de Emergencias (UME), al Ejército de Tierra, la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía, Protección Civil, Cruz Roja, el Ejército del Aire, el Consejo de Seguridad Nuclear, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) o la Junta de Castilla y León, entre otros.
Todo ello, bajo la atenta mirada este lunes del Príncipe de Asturias, quien ataviado con su uniforme de teniente coronel del Ejército de Tierra, visitó los diferentes escenarios donde se realizaron los simulacros acompañado por diversas personalidades, como el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; el secretario de Estado de Defensa, Pedro Arguelles; o el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.
La tragedia simulada tiene su origen en las fuertes nevadas caídas durante enero y febrero en la zona, que acompañadas por importantes lluvias durante el mes de marzo, ocasionan unas graves inundaciones que afectan a varias pequeñas localidades del extrarradio de Segovia y que amenazan a diversas estructuras.
Además, se produce una gran avalancha de agua, consecuencia de la rotura de la cercana presa del Pontón, que agrava aún más la situación y provoca sendos accidentes en un complejo petroquímico y en una fábrica de combustible para centrales nucleares. Consecuencia de todo ello, hay cerca de 500 fallecidos, 850 heridos, un millar de desaparecidos y 10.000 personas damnificadas.
En el primer escenario que ha podido visualizar el heredero de la Corona, ubicado en una finca de Palazuelos de Eresma, se ha simulado el derrumbamiento de una vieja nave agrícola que deja atrapadas a 16 personas. Ante este hecho, ha actuado uno de los equipos de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por las siglas en inglés) de la UME.
Justo al lado, se simulaba la explosión de una planta petroquímica, que genera una nube tóxica de ácido cianhídrico. Allí han intervenido agentes NRBQ, especializados en amenazas nucleares, radiológicas, biológicas y químicas. Algunos de ellos de la UME, aunque el material principal era aportado por la unidad especial de la Guardia Civil.
El segundo escenario ha sido recreado en la presa del Pontón, donde se han puesto a prueba las capacidades subacuáticas de los equipos de emergencia, llevando a cabo una simulación de rescate con helicóptero, rastreo de orillas, reflotación de un vehículo hundido y extracciones de lodos y aguas contaminadas.
Por último, el tercer escenario han sido unas instalaciones prestadas para la ocasión por ADIF, donde se hay desplegado un campamento destinado a los que habrían sido los damnificados de la catástrofe. Allí prestaban asistencia unidades especializadas en Policía Judicial y Científica, así como expertos en atención psicosocial y albergue provisional de Cruz Roja.
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