La clínica que dirigía en Sevilla el otorrino militar Antonio Muñoz Cariñanos, asesinado por ETA el pasado día 16, reabrió este martes sus puertas con el mismo equipo humano de trabajo que asistía al coronel médico y al que se incorporará el hijo del fallecido, Pablo Muñoz de la Sotilla, también otorrino.
Fuentes de la familia no supieron precisar si el joven Pablo Muñoz de la Sotilla, que tiene actualmente fijado su domicilio en Torrelodones (Madrid) y que trabaja en la capital madrileña, asumirá la dirección del Instituto Muñoz Cariñanos, como se llama la clínica, y dijeron que la segunda y última esposa del militar, Carmen Romero, continúa ostentado la dirección del centro.
Las mismas fuentes señalaron que la viuda, afligida por el asesinato de su esposo, "permanece encerrada en su habitación -de su chalé de Gines (Sevilla)-, de donde no quiere salir", aunque subrayaron que "pronto volverá a trabajar en la clínica". El equipo médico que trabajaba con Antonio Muñoz Cariñanos, integrado por tres otorrinos, una aurióloga y una logopeda, y al que se sumará el hijo de la penúltima víctima de ETA, retomó la actividad en la clínica, ubicada en la calle de Jesús del Gran Poder, con la lista de pacientes que se encontraban citados la semana pasada, citas que se aplazaron por el asesinato, según informó uno de los otorrinos.

AL FRENTE, SU HIJO
Abre sus puertas la clínica sevillana de Muñoz Cariñanos, asesinado por ETA el día 16
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