Agentes de la Ertzaintza se colocaron entre ambas manifestaciones, hasta que efectivos policiales comenzaron a disolver a los pacifistas, golpeándolos y zarandeándolos para desalojarlos del lugar.
En su testimonio, Teo Santos señala que vio el mundo al revés "con la policía frente a los pacifistas que la defienden, permitiendo la Ertzaintza la impunidad de quienes ensalzan a ETA", y recuerda que varios ertzainas que se encontraban allí le transmitieron su preocupación y enojo por tener que obedecer órdenes con las que no estaban de acuerdo.
"Casi todos -matiza-, porque algún agente se empleó a fondo contra los pacifistas". Para Santos, el permiso legal con el que contaba la manifestación de los extremistas abertzales se conculcó cuando desde sus filas se coreó "ETA pim, pam, pum" y cosas similares. "Un manifiesto delito que se contrapuso por los responsables policiales a una posible infracción administrativa de los pacifistas. Los gritos de esta parte llamando 'asesinos' y otros calificativos fueron elementos de enfrentamiento. Pretender equiparar ambas expresiones es un insulto a la inteligencia y a la legalidad".
El ertzaina se pregunta donde está el principio de proporcionalidad y si fue adecuado arrastrar y golpear a pacifistas "mientras la otra parte ensalzó a ETA impunemente", y recuerda que varios ertzainas pidieron disculpas y hasta dieron consignas para evitar una acción más contundente contra los pacifistas.

“VERGÜENZA POLICIAL”
El ertzaina Teo Santos, avergonzado por la actuación en la concentración pacifista
En un artículo titulado "Vergüenza policial", publicado por Diario 16 y firmado por Santos, miembro de Erne, el sindicato mayoritario de la Ertzaintza, se refiere a los sucesos ocurridos tras el enfrentamiento verbal de grupos pacifistas, concentrados tras la manifestación de protesta por el atentado sufrido por José Ramón Recalde, y manifestantes de EH que lo hacían contra las detenciones de los presuntos integrantes del aparato ETA-EKIN.
0
comentarios
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal