
El pasado sábado, el jefe del Gobierno ya avanzó que tenía la intención de reunirse con Rajoy, así como representantes de los agentes sociales y de las entidades financieras para preparar la cumbre de la capital estadounidense en la que se analizará la reforma del sistema financiero internacional.
Este lunes, Zapatero ha empezado esa ronda reuniéndose por la mañana con los presidentes de varios bancos y cajas de ahorro y por la tarde con los secretarios generales de UGT y CCOO y con los presidentes de la CEOE y de la CEPYME.
Tras la reunión, Zapatero ha dicho que ha trasladado a sindicatos y empresarios que es "consciente" de los efectos "perversos" que la crisis financiera internacional está teniendo en el empleo y el ahorro, y se ha mostrado dispuesto a adoptar más medidas para paliarlos. Es decir, que continúa culpando del paro y el endeudamiento de las familias a factores externos.
Según informa el Gobierno en una nota, en la reunión, que duró algo más de dos horas, los representantes de los sindicatos trasladaron a Zapatero su inquietud porque la crisis repercuta en las condiciones de vida de los trabajadores y los ciudadanos en general.
En la entrevista, en la que también estuvo presente el vicepresidente económico, Pedro Solbes, el presidente del Gobierno ha destacado a los agentes sociales la "importancia" que tiene el hecho de que España participe en la cumbre del G-20.
El jefe del Ejecutivo, al igual que hizo por la mañana con los principales banqueros del país, intercambió impresiones con los interlocutores sociales sobre las "ideas y trabajos que nuestro país piensa plantear en la Cumbre", y que no se concretan en la nota. Los empresarios defendieron la necesidad de abordar reformas en el sistema financiero internacional para prevenir futuras crisis.
Rajoy, por su parte, tal y como ha apuntado en una conferencia ante el Congreso Nacional de la Empresa Familiar, trasladará al jefe del Ejecutivo la necesidad de inculcar seriedad en el sector empresarial y en el ámbito financiero para hacer frente a los "excesos y malas prácticas".
A su juicio, la estabilidad económica pasa por evitar el excesivo endeudamiento financiero y la concesión ilimitada de créditos a empresas con escasos recursos propios.
