
La ya famosa borrasca Filomena nos dejó un panorama blanco y precioso que distrajo a todo el mundo durante un par de días del continuo chorreo de malas noticias que salen de la televisión en relación con el coronavirus.
Ahora bien, una vez pasan los días y la gracia de jugar con la nieve empieza a tornarse en peligro por la congelación de esta, Northgate quiere repasar algunos de los consejos y detalles para poder conducir con nieve o hielo de manera segura.
1- Conducir con suavidad se vuelve una máxima
Se han de evitar los movimientos bruscos, que son el principal enemigo del hielo. Si usas bien los frenos, con antelación, reduces la velocidad con las marchas del coche y no aceleras bruscamente, el movimiento será gradual y más sencillo. Y si, por lo que fuere, nos encontrásemos conduciendo sobre una placa, debemos evitar mover el volante o pisar el freno o el acelerador, buscando siempre que el coche se deslice sobre el hielo suavemente hasta alcanzar de nuevo el asfalto.
2- Aumento de la distancia de seguridad
Mantener la distancia de seguridad es fundamental en toda condición meteorológica, pero al conducir con hielo se vuelve más importante si cabe. Recuera que la distancia de frenado se multiplica por 10 cuando hay hielo en el asfalto.
3- Revisa tus neumáticos
El hielo es uno de los elementos con menor coeficiente de fricción que existe y, además, endurece las gomas y reduce su adherencia. Ante esto, se pueden utilizar neumáticos de invierno, algo especialmente adecuado si vives en una zona donde nieva con frecuencia. Estos están diseñados para mantenerse flexibles a temperaturas más bajas de lo normal. No es mala idea tener un juego en el garaje o el trastero y cuando lleguen los meses invernales montarlos.
4- Utiliza marchas largas
Las marchas cortas provocan que las ruedas giren más bruscamente y, como vimos en el primer punto, la conducción suave es la clave para evitar accidentes. Por ello, las marchas largas son las recomendadas para mantener el control del vehículo y el agarre en la carretera. Si el coche no es capaz de salir de un sitio con nieve o hielo, prueba a arrancar en segunda.
5- Mantén la calma en los derrapes
Si notamos que el coche desliza ligeramente; calma. Normalmente recuperará su estabilidad una vez los neumáticos vuelvan a tocar el asfalto, pudiendo así hacerte con el control del coche de nuevo.
6- No alcances el límite de velocidad
Uno de los principales riesgos de conducir con hielo es el desgobierno del vehículo, por lo que es fundamental desactivar el control de velocidad y el ESP para tener un control total sobre el vehículo. Recuerda: la velocidad máxima recomendada es de 50 km/h.
7- Precaución en la entrada y salida de los túneles
El hielo es, en muchas ocasiones, difícil de ver. Es por esto que hay determinadas zonas a las que debemos prestar especial atención, como los túneles o las distintas zonas sombrías en las que el sol no es un ayudante a la hora de derretirlo.
Más información sobre la conducción en hielo.