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Jiménez y Poulter, los más animados

La celebración de la victoria europea en la Ryder duró toda la noche

La jefa de prensa del Circuito Europeo en España relata para Libertad Digital cómo fue la fiesta del equipo europeo por su triunfo en la Ryder.

La jefa de prensa del Circuito Europeo en España relata para Libertad Digital cómo fue la fiesta del equipo europeo por su triunfo en la Ryder.
Jugadores del equipo europeo celebran el triunfo en la Ryder Cup. | EFE

El vuelo chárter que trasladaba a la mayoría del equipo europeo (los que viven en Chicago y Florida viajaron por su cuenta) de Chicago a Londres partía a las 08:45 horas, debiendo estar los pasajeros preparados en la recepción del hotel a las 05:30. Los muchachos de Olazábal prefirieron prolongar la fiesta hasta dicha hora en lugar de irse a la cama, ya tendrían suficiente tiempo para descansar en el avión.

La alegría en el Team Room era desbordante: jugadores, mujeres y caddies bailaban, reían, cantaban y se abrazaban al ritmo de la música. Intercalaban "Olé, olé, olé, olé" con "We are the Champions" o "Que viva España", entre otras muchas canciones.

Miguel Ángel Jiménez e Ian Poulter eran los más animados, los que llevaban la voz cantante y a quienes los demás seguían en el baile. Jugadores de carácter reservado y poco dados a gestos de euforia, como Francesco Molinari o Martin Kaymer, daban rienda suelta a sus emociones gritando y bailando como nunca antes lo habían hecho.

En un momento dado, Kaymer, muy emocionado, se echó a llorar en los brazos del capitán Olazábal, quien unas horas antes se le había acercado en el hoyo 16 advirtiéndole: "Martin, necesitamos tu punto. No sé cómo, pero gánalo". Y Martin había logrado el valiosísimo punto que daba el empate a Europa.

La Ryder dio un giro en 1979

La Ryder Cup da un giro importante en 1979 gracias a la aportación de los jugadores continentales, sobre todo, de los españoles.

La historia de la Ryder Cup comenzó a escribirse en 1927 en el Country Club de Worcester, en Massachusetts, con el enfrentamiento de un equipo británico y otro estadounidense capitaneados por Ted Ray y Walter Hagen, respectivamente. Se celebraba -y continúa celebrándose- cada dos años y el equipo británico sólo logró imponerse en tres ediciones: 1929, 1933 y 1957, las tres disputadas en el Reino Unido. En 1969, también en suelo británico, se produjo un empate.

En 1973 decidieron incluir a los jugadores irlandeses en el equipo pero, aun así, Estados Unidos continuó derrotando al combinado de Gran Bretaña & Irlanda hasta que Jack Nicklaus, en 1977, sugirió a la PGA Británica que abriese la mano a los jugadores del Viejo Continente, que en aquellos años dominaban en Europa, o la Ryder Cup estaba destinada a desaparecer ya que carecía de interés.

En 1979, Seve Ballesteros y Antonio Garrido entraron a formar parte del combinado que a partir de entonces se denominó Europa, cambiando el curso de la competición que se ha convertido en el tercer espectáculo deportivo más visto del mundo.

Desde entonces, la aportación de los jugadores españoles, los ya mencionados junto a José María Olazábal, Miguel Ángel Jiménez, Sergio García, Miguel Ángel Martín, Manuel Piñero, Pepín Rivero o José María Cañizares, ha sido esencial en el desarrollo de la Ryder Cup: en el 85 conseguían una sensacional victoria en The Belfry (Inglaterra) con cuatro españoles en el equipo, y en el 87 lograban la hazaña al derrotar a los estadounidenses en su propia casa, esta vez con tres españoles en el combinado victorioso.

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