
Se daba por cantada y oficiosa la dimisión de Luis Rubiales como presidente de la Real Federación Española de Fútbol, pero a gritos y ante la atónita mirada de todo el mundo, Rubiales negó su dimisión y dijo que nadie podría con su lucha ya que estaba haciendo "la mejor gestión de la historia del fútbol español".
"Ha llegado el momento de decir algo. Me he equivocado y no era el momento de hacer ese gesto. ¿Es tan grave como para que yo me vaya? No voy a dimitir. No voy a dimitir", dijo a gritos Rubiales.
Rubiales fue más allá y pidió que se respetase su libertad mientras hablaba de cacería en su contra: "Tenemos que mejorar mucho en libertades. Aquí hay gente que ha recibido presiones. No os preocupéis que no vais a votar nada hoy, no sé quien os ha dicho que hoy se va a votar algo".
Acusó a todos su críticos de mentir durante los últimos años: "No hay nada para cometer semejante acto. Esta campaña no responde ni a la verdad ni a la justicia. Se me ha acusado de robar, de cobrar comisiones, de usar dinero federativo mal empleado... Nunca en mi vida he hecho eso y no van a encontrar nada."
Para rematar la faena, Rubiales mandó un mensaje a sus hijas que estaban en la Asamblea: "Yo estoy diciendo la verdad hoy aquí. Hijas, aprendedlo, es una lección de vida. Vosotras sois feministas de verdad, no el falso feminismo que hay por ahí".

