La selección de Inglaterra jugará la final de la Eurocopa 2020 el próximo domingo ante Italia, la primera de su historia, después de eliminar a Dinamarca (2-1). Harry Kane aprovechó el rechace de un penalti que él mismo lanzaó y paró Kasper Schmaichel para poner por delante a los pross en el tiempo extra después de que tras los noventa minutos el duelo terminara con empate a un tanto. Con el definitivo 2-1, terminó por cambiar la historia para los inventores del football tras décadas y décadas de decepciones.
Los ingleses llevaban 25 años sin jugar una semifinal y este miércoles no dejaron escapar la oportunidad pese al marcador adverso de la primera parte, después de que Damsgaard adelantara a la dinamita roja, campeona de la Eurocopa en 1992, a la media hora. Inglaterra se repuso, fue mejor, logró el empate con el tanto de Kjaer en propia meta y arrinconó a los nórdicos el resto del partido. Sin embargo, restaron mérito a su excelente torneo con un gol que llegó tras un penalti muy polémico. Maehle intentó quitar el balón a Sterling sin trabar al jugador del Manchester City, que rápidamente se fue al suelo. El árbitro cayó en la trampa y el VAR no hizo nada por corregir este penalti tan light, impropio de una semifinal de la Eurocopa. Kane lo falló, se topó una vez más con Schmeichel pero en el rechace resolvió la prórroga.
Hasta entonces, el equipo de Gareth Southgate fue mejor en todas las facetas, salió a morder aupado por su público —ha jugado seis partidos de siete en Wembley— y necesitó muy poco para buscar las cosquillas al avezado Kasper Schmeichel. En solo diez minutos, Sterling y Kane ya le habían entregado su tarjeta de visita. El meta del Leicester no tuvo problemas en despachar el trabajo.
Inglaterra siguió con su apuesta valiente y con un fútbol vertical que desesperó a la zaga danesa. La ocasión lo merecía y el cuadro de Kasper Hjulmand dio la sorpresa a la media hora con una falta espectacular ejecutada por Damsgaard y con la colaboración de Pickford, que se ubicó de forma errónea antes del lanzamiento. El gol rompió todos los esquemas y además fue el primero que encajó Inglaterra en todo el campeonato. Los ingleses no lo merecían y prueba de ello fue -que nueve minutos después- conquistaron el empate en una acción imparable por la banda derecha. Una gran jugada de Saka acabó con el cuero en el área pequeña y Kjaer, en su afán por despejar el balón y ante la presencia de Sterling, estableció el 1-1 al marcarse en propia meta.
La segunda mitad comenzó con el recital de Schmeichel, hijo del mítico Peter, campeón de Europa en 1992, con varias paradas sobresalientes. La primera fue a Maguire en una acción que dejó una auténtica postal del cancerbero danés, y después con una mano prodigiosa para impedir el tanto de Mason Mount.
Dinamarca se fue achicando y dio la batuta a su rival. Los pross fueron a más, llenaron la hoja de méritos y acabaron encontraron un penalti más que dudoso para tumbar a su rival y citarse con Italia en la pelea por el título. El cuadro de Southgate volverá a jugar en casa en lo que todo apunta a una Eurocopa con sabor inglés.
Ficha técnica
Inglaterra, 2: Pickford; Walker, Stones, Maguire, Shaw; Rice (Henderson, m.95), Phillips, Mount (Foden, m.95); Sterling, Saka (Grealish, m.69; Trippier, m.106) y Kane
Dinamarca, 1: Schmeichel; Stryger Larsen (Wass, m.67), Vestergaard (Wind, m.105), Kjaer, Christensen (Andersen, m.79), Maehle; Delaney (Jensen, m.88), Hojbjerg; Damsgaard (Poulsen, m.67), Dolberg (Norgaard, m.67) y Braithwaite
Goles: 0-1, m.30: Damsgaard; 1-1, m.39: Kjaer, en propia meta; 2-1, m.104: Kane
Árbitro: Danny Makkelie (Holanda). Amonestó al inglés Maguire (m.49) y al danés Wass (m.72)
Incidencias: Segunda semifinal de la Eurocopa 2020 disputada en el estadio de Wembley (Londres) ante 64.950 espectadores, la gran mayoría de ellos aficionados ingleses