
L D (EFE) Si España naufraga ante Croacia, lo que es probable más por el ambiente y la política que rodea a este Mundial que por calidad de juego, todavía deberá jugarse con Corea del Sur en la última jornada -jueves- el pase, sin puntos, a la segunda fase.
El dominio sueco fue manifiesto en la primera media hora de juego. La lesión del central habitual Lukas Karlsson -con un hombro dislocado- ni se notó en el bando nórdico por el excelente trabajo de Doder, director de juego del CAI Aragón. Bajo su batuta, Suecia jugó un balonmano superlativo, aunque bien es cierto que facilitado por la permeabilidad preocupante del 5-1 defensivo español y su falta de acierto en los lanzamientos.
Estos dos defectos fueron incorregibles. Suecia endosó 19 goles a Hombrados y Barrufet. España se fue al descanso con una bagaje de efectividad en ataque por debajo del límite permitido: 13 goles de 31 lanzamientos (42 por ciento), por un 73 por ciento de los nórdicos. Iker Romero salvó los muebles en el haber español durante la primera parte con seis goles. El vasco se echó el equipo a la espalda en ataque, ante a mente obnubilada de Entrerríos, Ruesga y Cañellas. Pero los agujeros en la retaguardia y la movilidad de los extremos suecos -excepcionales Kallman y Lenartsson-, junto al cerebro de Doder -siete goles-, desnudaron el 5-1 profundo que dictó Valero Rivera.
El seleccionador intentó recomponer el puzzle español en el vestuario. "Si el partido creéis que está perdido, al menos vamos a jugar", proclamó sin aspavientos, a la vez que pidió más defensa y mejor selección de lanzamientos. Lamentablemente para España, la reanudación trajo otro protagonista sueco más, el portero Johan Sjostrand, y sin mejorías en lo principal: defensa y efectividad lanzadora.
Sjostrand, de 21 años y que aún juega en la Liga sueca -en el Sjovde-, acabó por solidificar el 6-0 defensivo de los escandinavos. La desesperación de los españoles dio paso a lo peor en estos casos, la desesperanza. Mientras, Sjostrand era ovacionado por los ya casi 6.000 croatas que iban tomando asiento progresivamente en el Spaladium Arena de Split. Un último aliento para los españoles se levantó a cuarto de hora del final. La aproximación a un 26-23 y un Barrufet con los galones de capitán puestos, podían obrar el milagro ante la bisoñez de algunos de los suecos para afrontar el tramo final.
Pero el rubio Sjostrand tenía su noche. Un joven de 21 años que maduró en Split. Un portero que pronto estará en un 'Grande' europeo. También salió a escena la inteligencia y la capacidad resolutiva de Doder, el central 'bajito' (1,82 metros) que dejó KO a España con once goles. Los últimos compases del partido fueron un insustancial intercambio de goles.
El dominio sueco fue manifiesto en la primera media hora de juego. La lesión del central habitual Lukas Karlsson -con un hombro dislocado- ni se notó en el bando nórdico por el excelente trabajo de Doder, director de juego del CAI Aragón. Bajo su batuta, Suecia jugó un balonmano superlativo, aunque bien es cierto que facilitado por la permeabilidad preocupante del 5-1 defensivo español y su falta de acierto en los lanzamientos.
Estos dos defectos fueron incorregibles. Suecia endosó 19 goles a Hombrados y Barrufet. España se fue al descanso con una bagaje de efectividad en ataque por debajo del límite permitido: 13 goles de 31 lanzamientos (42 por ciento), por un 73 por ciento de los nórdicos. Iker Romero salvó los muebles en el haber español durante la primera parte con seis goles. El vasco se echó el equipo a la espalda en ataque, ante a mente obnubilada de Entrerríos, Ruesga y Cañellas. Pero los agujeros en la retaguardia y la movilidad de los extremos suecos -excepcionales Kallman y Lenartsson-, junto al cerebro de Doder -siete goles-, desnudaron el 5-1 profundo que dictó Valero Rivera.
El seleccionador intentó recomponer el puzzle español en el vestuario. "Si el partido creéis que está perdido, al menos vamos a jugar", proclamó sin aspavientos, a la vez que pidió más defensa y mejor selección de lanzamientos. Lamentablemente para España, la reanudación trajo otro protagonista sueco más, el portero Johan Sjostrand, y sin mejorías en lo principal: defensa y efectividad lanzadora.
Sjostrand, de 21 años y que aún juega en la Liga sueca -en el Sjovde-, acabó por solidificar el 6-0 defensivo de los escandinavos. La desesperación de los españoles dio paso a lo peor en estos casos, la desesperanza. Mientras, Sjostrand era ovacionado por los ya casi 6.000 croatas que iban tomando asiento progresivamente en el Spaladium Arena de Split. Un último aliento para los españoles se levantó a cuarto de hora del final. La aproximación a un 26-23 y un Barrufet con los galones de capitán puestos, podían obrar el milagro ante la bisoñez de algunos de los suecos para afrontar el tramo final.
Pero el rubio Sjostrand tenía su noche. Un joven de 21 años que maduró en Split. Un portero que pronto estará en un 'Grande' europeo. También salió a escena la inteligencia y la capacidad resolutiva de Doder, el central 'bajito' (1,82 metros) que dejó KO a España con once goles. Los últimos compases del partido fueron un insustancial intercambio de goles.