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El Real Madrid se adjudica su derbi 150 ante el Estudiantes

El histórico derbi en la ACB se ha saldado con la victoria del Madrid ante el Estudiantes (98-81) en un vibrante encuentro. Con un comienzo muy ajustado entre los dos equipos, los de casa se han distanciado en el tercer cuarto de un Estudiantes que ha luchado hasta el final.

El histórico derbi en la ACB se ha saldado con la victoria del Madrid ante el Estudiantes (98-81) en un vibrante encuentro. Con un comienzo muy ajustado entre los dos equipos, los de casa se han distanciado en el tercer cuarto de un Estudiantes que ha luchado hasta el final.

L D (EFE) La ceremonia venía precedida de una intensa actividad en los dos históricos del baloncesto madrileño. Desde un par de ajustes en cada plantilla -el griego Lazaros Papadopulos en el bando de casa y el estadounidense Vonteego Cummings en el visitante-, hasta la consagración del norteamericano Louis Bullock como el extranjero más activo de la historia de la Liga por sobrepasar los 169 partidos jugados por el también americano Joe Arlauckas o el paso por encima de las 350 asistencias de Felipe Reyes. Números relevantes para el derbi 150.

Una marca también relevante a la que adornó un encuentro a la altura de las circunstancias. El Estudiantes le puso carácter, criterio y un baloncesto capaz y estructurado. El Madrid tampoco escatimó nada y, del mismo modo, supo la tecla que había que tocar en cada momento. Felipe Reyes, el epicentro blanco en todos los sentidos, y Pancho Jasen, dueño de las esencias de la casa estudiantil, ejercieron el papel que les corresponde en tanto que líderes para catalizar la acertada medida que ambos cuadros habían tomado del derbi. El guiso salió sabroso. Un excelente plato para los paladares más exigentes.

La alineación del buen funcionamiento colectivo y del protagonismo perfectamente ejecutado de los actores de referencia deparó una excelente celebración para los fastos del día. Aunque la cacerola bailó sobre el fogón en el primer hervor (9-2 m.3), una pizca de sal por parte foránea reguló la lumbre justa para conseguir una deliciosa mezcla de sabores. El Estudiantes supo entender y resolver la causa de la desproporción entre condimentos. Intensificó la cantidad de esfuerzo defensivo y sacó desde banco el tarro de las esencias que encarna Jasen para dejar que el puchero esparciese aromas a fuego lento. Un parcial de 0-10 que registró las primeras sacudidas generadas por la irrupción de serbio Petar Popovic en pista clausuró el asalto de presentación con la balanza mínimamente volcada hacia el lado colegial (17-18).

La cocina blanca volvió a demostrar lo importante que es Felipe Reyes para el éxito de su receta. El internacional reanimó al Madrid antes de que el ciclón Popovic, que en un suspiro pasó a liderar la lista de anotadores con siete puntos fulgurantes, arruinase la degustación. El control de esa difícil fase de la cocción fue posible gracias a dos oportunos triples de Sergi Llull, que ocupó la dirección local en el quinteto inicial y se ha erigido en el bastión de los bases junto a Raúl López. Un duelo de tiros libres y nervios templados bajó el telón del primer acto con el partido en un pañuelo (42-43). Bullock, que el miércoles pasado acabó con el casillero a cero en la pista del Panionios griego, aportaba el único sabor agridulce. Enfiló el vestuario en el entreacto del récord de los 170 encuentros con un solitario punto anotado a unos segundos del receso desde la línea de personal.

La sensación en boca de tan escasa producción para un consagrado anotador como el estadounidense desagradaba. Sin embargo, también desapareció del panorama. Bullock explotó, junto con todo el Madrid, en el tercer cuarto, abierto con un parcial de 6-0, Reyes desatado como finalizador de rápidas posesiones y la línea exterior blanca reconciliada con el arco de triples. Las diferencias empezaron a tocar los diez puntos (71-61). Los de casa se empezaron a mover con gran comodidad, elevaron la distancia a diecisiete ya dentro del último cuarto (82-65), a darse algún lujo con tintes del espectáculo de los 'playgrounds' norteamericanos merced a la generosidad de Jeremiah Massey, que ejecutó un mate precioso con su compatriota Quinton Hosley para poner la guinda, y el Estudiantes se quedó sin mesa.

Los colegiales mantuvieron la cabeza sobre los hombros y encararon la ebullición madridista sin desquiciarse. Bajaron la presión de la olla por debajo de los diez en unas cuantas ocasiones y no dejaron que el plato de la jornada se estropease al final, pero las mejores tajadas ya estaban a merced del Real Madrid, que remató el excelente menú del derbi disfrutando.

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