
Lamine Yamal no está dispuesto a entrar en la guerra del Balón de Oro. El delantero del Barcelona, uno de los grandes candidatos al prestigioso galardón después de otra temporada sobresaliente, ha dejado claro que no piensa mover un dedo para intentar convencer a nadie. Ni campaña, ni discursos, ni súplicas. Si el premio acaba en sus manos, será porque sus méritos sobre el césped han convencido a quienes tienen que decidir.
"No creo que lo necesite, hacer campaña. Cada uno puede pensar lo que quiera. No estoy para hacer campaña. No me voy a poner a suplicar nada. Es vuestro trabajo", respondió este martes cuando fue preguntado por sus opciones de conquistar el Balón de Oro.
El mensaje de Yamal es claro: él ya ha hecho su parte. El internacional español pone sobre la mesa una temporada en la que conquistó la Liga y la Supercopa con el Barcelona, además del Mundial con España. "No depende de mí, depende de vosotros. Hemos hecho un gran año con el Barça y la selección. Ya veremos", señaló.
"No hace falta enseñar el año que he hecho"
Tampoco parece dispuesto a perder demasiado tiempo pendiente de quién le coloca entre sus favoritos y quién no. Ousmane Dembélé, exjugador del Barcelona y ahora en el PSG, no incluyó a Yamal entre sus tres candidatos al Balón de Oro. La respuesta del joven azulgrana tuvo un punto de retranca: "¿Es amigo de Kylian, no?".
Más allá de la broma, Yamal quitó hierro a la elección de Ousmane Dembélé, con quien asegura mantener una buena relación. "Me llevo muy bien con él y es normal que tenga que poner a otras personas", dijo. Y remató: "No hace falta enseñar el año que he hecho".
Una manera bastante gráfica de decir que los votos se ganan jugando y no haciendo campaña. A sus 19 años, Lamine Yamal parece tener bastante claro que el ruido exterior forma parte del negocio, pero que su respuesta debe seguir siendo la misma: fútbol.
La Champions, la obsesión
Si el Balón de Oro no le quita el sueño, sí hay un trofeo que Yamal tiene entre ceja y ceja. La Champions League. El Barcelona se quedó con la miel en los labios la pasada temporada y el extremo no oculta que conquistar la máxima competición continental es su gran asignatura pendiente.
"No hay más motivación que me quede la Champions League por ganarla, es el torneo más especial", afirmó.
Yamal confía, además, en que los refuerzos incorporados por el conjunto azulgrana eleven todavía más el nivel del equipo. Citó entre ellos a Gordon, Rodri, Adeyemi y Joao como piezas que pueden ayudar al Barcelona a dar el salto definitivo en Europa.
El mensaje es inequívoco: el Balón de Oro puede esperar. La Champions, no.
Capitán con 19 años
Yamal también se refirió a su reciente designación como uno de los capitanes del Barcelona. Una decisión que asume con orgullo, pero también con la responsabilidad que implica llevar uno de los brazaletes de un club de la dimensión del Barça.
"Es un orgullo, me hace responsable y es de agradecer a mis compañeros que me elijan. Tengo 19 años pero quiero estar a la altura", explicó.
La elección supone un reconocimiento a la importancia que ha adquirido dentro del vestuario pese a su juventud. Lamine Yamal ya no es simplemente la gran promesa que irrumpió en el primer equipo. Es una de las referencias ofensivas del Barcelona y uno de los jugadores sobre los que se construye el futuro del club.
"Estoy muy bien rodeado"
La exposición mediática que acompaña a su figura tampoco parece preocuparle demasiado. El futbolista asegura que su entorno le ayuda a mantener los pies en el suelo y a no dejarse arrastrar por todo lo que sucede alrededor.
"Estoy en un vestuario con grandísimos jugadores que han hecho muchísimo más que yo. Intento centrarme en jugar y ganar y estar después con mi familia en casa, que me mantiene los pies en el suelo", explicó.
Yamal sabe que a su alrededor se hablará durante toda la temporada de premios, récords, comparaciones y expectativas. Él, mientras tanto, prefiere marcarse objetivos mucho más concretos: ganar.
"Quiero ganar más títulos" a nivel colectivo y "seguir creciendo y mejorando" en lo individual, afirmó. Una declaración de intenciones acorde con alguien que, pese a haber alcanzado ya una dimensión mundial con apenas 19 años, insiste en recordar que todavía le queda mucho camino por recorrer.
El Balón de Oro, por tanto, no se suplica. Se juega. Y Lamine Yamal parece tenerlo bastante claro.