
El Real Madrid se ha impuesto al Estrella Roja por 79-67 en el Wizink Center, donde los blancos sólo suman victorias esta temporada en la Euroliga, la última con un buen tercer cuarto para marcar diferencias.
Los de Pablo Laso, con un balance de 9-2 en la competición continental, comenzaron bien y recordaron el camino con la salida de vestuarios para no fallar ante un rival con un par de victorias los últimos años en el Palacio. La amenaza serbia perdió enteros con un 25-14 en el tercer cuarto, y por culpa de un buen partido en defensa de los locales, más los buenos números de Walter Tavares (15 puntos, 4 rebotes y 4 tapones), Vincent Poirier (14 y 8), Thomas Heurtel o Adam Hanga (11 y 6).
El premio era jugoso, verse al mando de la Euroliga tras la exigencia de una doble jornada en lucha con Armani Milan y Barça, pero costó sacarlo tras una primera parte de picar piedra. Los madridistas empezaron con buenas defensas de Hanga pero faltaba meterlas al otro lado. Tavares marcó diferencias ante Kuzmic y repartió tapones para un 14-5, los visitantes sólo anotando por medio de Dobric.
La entrada de Zirbes en los serbios cambió el guion que pronosticaban plácido muchos asistentes. El potente jugador alemán pudo con Tavares y le quedó gasolina para Poirier. Se enfrió el pabellón madrileño al igual que su equipo y en el inicio del segundo cuarto se terminó de apretar el luminoso (16-16). El poco acierto de tres en ambos equipos mantuvo bajas las hostilidades.
Poirier logró puntos en la pintura y Rudy Fernández entró con un par de buenas jugadas, aunque en el banquillo Laso pensaba ya más en soluciones para el descanso (32-32). Le faltaba por destapar mucho en ataque a los locales, más movilidad, más buscar la canasta (solo cuatro tiros libres en el primer tiempo) y meter en partido a Heurtel, Causeur, Llull o incluso Yabusele.
Mucho nombre importante, más con las cinco bajas de Laso, sin aportar pero que se animó en la segunda parte. Tavares volvió muy crecido, con ganas de quitarse el resquemor de su expulsión ante el Fuenla el domingo, con 11 puntos y otro par de tapones. Heurtel anotó nueve puntos y Causeur otros cinco, todo ello con la defensa de los primeros minutos, la primera piedra siempre.
Con un par de triples, el Estrella Roja se aferró al encuentro cuando la renta ya pasada la decena, pero desde el rebote el Madrid pasó a correr en el último cuarto. Ahí, el colchón fue definitivo, entre Poirier y acciones de Rudy, solo pendiente algún triple de Llull para redondear la noche de una invicta afición.