Comenzaba la temporada. Nuevas ilusiones ante el curso baloncestístico 15/16. En la Liga Autonómica de Castilla-La Mancha, en ese primer partido, se enfrentaban CB La Solana-Fritos Sevilla y el CB Miguelturra.
Es habitual en el partido inaugural realizar una presentación especial. Uno a uno, todos los protagonistas disfrutaron de ese momento especial que te da el escuchar tu nombre por megafonía. El último fue Pablo Serrano, el artífice de esta historia. Tras agradecer el apoyo a los presentes, se acerca a los tres árbitros. Uno de ellos, árbitra. No es el típico saludo deseando suerte a los colegiados antes de empezar un partido, no.
Serrano se pone de rodillas, no para pedir clemencia no, se saca una cajita, la abre, toma la mano de la colegiada, Maica Crespo, que resulta ser su novia... y le pide matrimonio. Solo lo sabía Pablo, ni siquiera sus compañeros. Todos atónitos y ella no se lo creía. Al final, beso, abrazo y el "sí, quiero".
"Se me ocurrió que podía ser una buena forma de pedirle matrimonio y lo hice con total naturalidad", una buena forma de terminar de conquistar a su chica.
Algo más habitual en el deporte americano, que un manchego acercó a la tierra de Cervantes. Sancho Panza estaría orgulloso de Pablo. O no.